jueves, 24 de julio de 2014

IGLESIA HOY: "La violencia no se vence con la violencia. ¡Se gana con la paz!"

Queridos amigos y hermanos del blog: el pasado domingo después de la oración mariana del Ángelus el papa Francisco pidió que rezáramos por la situación de las comunidades cristianas en Iraq y Oriente Medio. "Queridos hermanos y hermanas tanto perseguidos, yo sé cuánto sufren, yo sé que son despojados de todo. Estoy con vosotros en la fe, con Él que ha vencido el mal".

Palabras del Santo Padre:

"Queridos hermanos y hermanas: he recibido con preocupación las noticias procedentes de las Comunidades cristianas en Mosul (Iraq) y en otras partes de Oriente Medio, donde éstas, desde el inicio del cristianismo, han vivido con sus conciudadanos, ofreciendo una contribución significativa al bien de la sociedad. Hoy son perseguidos. ¡Nuestros hermanos son perseguidos, son echados, deben dejar sus casas sin tener la posibilidad de llevarse nada! Aseguro a estas familias y a estas personas mi cercanía y mi constante oración. Queridos hermanos y hermanas tan perseguidos, yo sé cuánto sufren, yo sé que son despojados de todo. Estoy con vosotros en la fe con Él que ha vencido el mal.

Y a vosotros aquí, en la plaza, y a todos los que nos siguen por la televisión, invito recordar en la oración. Les exhorto, a perseverar en la oración por las situaciones de tensión y de conflicto que persisten en diferentes partes del mundo, especialmente en Oriente Medio y Ucrania. El Dios de la paz suscite en todos un auténtico deseo de diálogo y de reconciliación. La violencia no se vence con la violencia. ¡La violencia se gana con la paz! Recemos en silencio pidiendo la paz. Todos en silencio. María, reina de la paz…"

«La violencia se debe superar con la paz».

Es la invocación del cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias orientales, quien desde los Estados Unidos de América volvió a lanzar los repetidos llamamientos del Papa Francisco por los cristianos perseguidos y por el cese de las hostilidades en las diversas zonas de Oriente Medio ensangrentadas por conflictos.

El purpurado fue invitado el domingo 20 de julio a Los Ángeles, por la comunidad libanesa, para celebrar en la catedral maronita la fiesta de los santos Charbel y Elías. Al dirigirse a los cerca de cuatrocientos fieles presentes, el cardenal Sandri expresó su dolor por la suerte desesperada de muchas personas inocentes, en especial por los cristianos de Mossul en Irak y de Aleppo en Siria. «Sus casas e iglesias –recordó– fueron saqueadas e incendiadas». Pero «si ellos son hoy los más amenazados», es toda la zona la que se encuentra «en la inseguridad, por desgracia favorecida por la indiferencia de muchos». Basta pensar en Tierra Santa de donde continúan llegando preocupantes noticias sobre el recrudecimiento de la violencia».

Al respecto, el purpurado habló de una Palestina «en lágrimas», cuyos habitantes no pueden ser personas y cristianos «con serenidad y dignidad. Sus lágrimas son las nuestras –añadió–, pues nosotros compartimos la misma esperanza que es Cristo; y Jesucristo es fiel. Por esto perseveramos juntos en el mismo camino».

miércoles, 23 de julio de 2014

VIVENCIAS PERSONALES: Mi juramento como canónigo del Cabildo Catedralicio de Cádiz

Queridos amigos y hermanos del blog: quiero compartirles la foto y el texto de mi juramento como nuevo canónigo de la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Cádiz. Don Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta, nombró el pasado 22 de junio a seis nuevos canónigos –entre los cuales me encuentro yo- que el pasado domingo 20 de julio con el juramento pertinente pasamos a formar parte del Cabildo, en la Santa Misa que Don Rafael nos presidió.

Según el ritual, dicho juramento se realiza colocando la mano derecha sobre la cruz de los Juramentos (que nos cuenta la tradición que se trata de la empuñadura de la espada de Alfonso X), y una vez concluido el Juramento, se besa el libro de los Evangelios.

Posteriormente, al término de la Santa Misa, tomamos asiento de nuestro lugar en el coro de la Catedral, ya que una de las principales obligaciones de un canónigo es la de rezar el oficio divino, junto al desarrollo de una cuidada liturgia y el acompañamiento al obispo en las funciones solemnes.

Éstas fueron las palabras del juramento:

Yo, José Antonio Medina Pellegrini, al asumir el oficio de CANÓNIGO ADJUNTO AL PENITENCIARIO, juro a Dios, por esta Santa Cruz en que pongo mis manos, cumplir todas las obligaciones anejas a mi cargo; reverenciar y obedecer al Iltmo. y Rvdmo. Sr. Obispo que es o fuere de esta Diócesis, en cuantas cosas tuviese a bien disponer u ordenar para la mayor gloria de Dios, decoro del culto de esta Santa Iglesia y bien espiritual y temporal del Cabildo.

Juro asimismo guardar y hacer guardar, en cuanto esté de mi parte, los Estatutos de esta Santa Iglesia Catedral que son o se formen en adelante, conforme al derecho común y concordado y disciplina aprobada por la Iglesia.

Así lo juro y cumpliré con el auxilio de Dios Nuestro Señor y con el de su Santísima, Purísima e Inmaculada Madre, la siempre Virgen María, Nuestra Madre y Señor. Amén.

Esta foto es cortesía de http://fotografiapf.jimdo.com/

SANTORAL (audios): San Charbel Makhluf (23 de julio)


lunes, 21 de julio de 2014

VIVENCIAS PERSONALES: Crónica del juramento de los nuevos canónigos del Cabildo de la Santa y Apostólica Catedral de Cádiz

Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Cádiz
Queridos amigos y hermanos del blog: D. Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta, nombró el pasado 22 de junio a seis nuevos canónigos –entre los cuales me encuentro yo- que el pasado domingo 20 de julio con el juramento pertinente pasamos a formar parte del Cabildo de la Santa y Apostólica Catedral de Cádiz.

Los sacerdotes que recibimos estas nuevas atribuciones “pro tempore muneris” (durante el tiempo en que ejerzan los cargos que ahora sustentan) somos: Ilmo. Sr. D. Fernando Campos Rosa, Vicario General de la Diócesis; Ilmo. Sr. D. Lázaro Albar Marín, Vicario Episcopal de la Zona Pastoral de la Bahía de Cádiz y la Janda; Ilmo. Sr. D. Ricardo Jiménez Merlo, Rector del Seminario Diocesano; Muy Ilustre Sr. D. David Gutiérrez Domínguez, Delegado Episcopal para el Patrimonio Histórico-Artístico; Muy Ilustre Sr. D. José Antonio Medina Pellegrini, Formador del Seminario Diocesano; y Muy Ilustre Sr. D. Andrés Jorge Muñoz Luque, Formador del Seminario Diocesano.

La toma de posesión se produjo en la Santa Iglesia Catedral a las 12.00 horas en una misa oficiada por D. Rafael, que instó a los nuevos canónigos a ejercer su servicio en una “liturgia atractiva y conmovedora, en su acompañamiento al visitante, en sus propuestas acogedoras capaces de dialogar con la cultura y mostrar nuestra fe”, y sin “atarse a costumbres, dignidades, honores, etc. con un clericalismo auto-referencial, que sigue siendo el mayor obstáculo para la misión de la iglesia”.

La ceremonia, simplificada desde la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, consistió en la profesión de fe y el juramento de fidelidad que recitaron los nuevos canónigos. Como signo de la toma del cargo, los flamantes canónigos, presididos por el Obispo y acompañados por el resto del Cabildo, se sentaron en el coro catedralicio, formalizando así su paso a formar parte del Cabildo de la Catedral.

En su rica y fructuosa homilía, el Obispo de Cádiz y Ceuta, expresó en referencia a los nuevos canónigos: “Quisiera que, con la renovación de la Santa Iglesia Apostólica Catedral se iniciase aquí un esfuerzo nuevo evangelizador que sepa privilegiar en primer lugar lo más esencial y más necesario, es decir, la belleza del amor de Dios que nos habla en Cristo muerto y resucitado. Debemos intentarlo aquí, que es la sede episcopal. ¿Cómo? En su liturgia atractiva y conmovedora, en su acompañamiento al visitante, en sus propuestas acogedoras capaces de dialogar con la cultura y mostrar nuestra fe. Esta es la casa de Dios y la pastoral que muestra a Jesucristo no puede ser distante ni ajena al encuentro con los hermanos”.

D. Rafael, en varios párrafos de su homilía, citó el ejemplo y las enseñanzas del actual Pontífice: “Dice el papa Francisco que la Iglesia no debe atarse a costumbres, dignidades, honores, etc. con un clericalismo auto-referencial, que sigue siendo el mayor obstáculo para la misión de la iglesia,  como si el obispo fuese un príncipe y sus colaboradores cortesanos, sino estar atento al encuentro de la gente con el Señor y proyectando el anuncio y la relación con él. Vosotros, presbíteros canónigos, como colaboradores estrechos del obispo en la pastoral de la Catedral debéis ser ministros capaces de projimidad y de encuentro, capaces de enardecer el corazón de la gente, de caminar con ellos, de entrar en diálogo con sus ilusiones y sus temores. Y, sobre todo, de mostrar la verdad, la belleza de Dios y de su pueblo, el gozo de creer.

Agradeciendo la labor de los canónigos actuales y encomendando a la oración  a los nuevos, el Obispo por último afirmó: “Esta Catedral es un signo patente del árbol frondoso de la Iglesia que nació de una pequeña semilla, como la mostaza, pero que hoy no puede dejarse engañar por su volumen arquitectónico, sino reconocer la extensión del campo en el que Dios quiere sembrar y seguir desde aquí predicando la Palabra de Dios, y mostrando la fuente de la gracia que brota del Corazón de Cristo para que los hombres sean grandes con Dios. La Iglesia sigue siendo hoy cobijo y hogar, donde anidan los pobres y necesitados, los que buscan a Dios. Esforcémonos para que todos lo encuentren haciendo nuestra la paciencia divina, y que la adoración y la belleza de la liturgia y de la comunión, unida a la caridad, estimule la fe, avive la esperanza y la fraternidad en toda nuestra diócesis”.

Me encomiendo para que pueda cumplir con fidelidad, junto a los otros miembros del Cabildo catedralicio, este nuevo servicio que la Iglesia me encomienda.

Con mi bendición.
Padre José Medina.

D. Rafael Zornoza Boy posando con el Cabildo Catedralicio luego de la Misa de juramento de los nuevos canónigos

domingo, 20 de julio de 2014

EVANGELIO DOMINICAL: Hoy el trigo y la cizaña crecen juntos, mañana sólo los justos brillarán como el sol en el Reino de Dios

16º Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A
Evangelio: Mateo 13, 24-43

Jesús propuso a la gente otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: 'Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?'. El les respondió: 'Esto lo ha hecho algún enemigo'. Los peones replicaron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?'. 'No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'".

También les propuso otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas".

Después les dijo esta otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa".

Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña en el campo".

El les respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!"

Palabra del Señor.


“Tú, Señor, eres bueno e indulgente” (Sal 86, 5).

Queridos amigos y hermanos del blog: los que tenemos fe convivimos en el mundo con personas que no tienen fe. En la sociedad hay personas que tienen una conducta intachable y otras cuya conducta es reprochable. En nuestro propio corazón, junto a los buenos deseos, aparecen los malos deseos. En este 16º domingo durante el año, la parábola del trigo y la cizaña ilustra nuestra condición humana. Por eso, la liturgia nos presenta a un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, rico en amor y fidelidad.

La Liturgia de la Palabra se presenta hoy como un himno a la misericordia de Dios y lleva a reflexionar sobre este consolador atributo divino, para alimentar nuestra confianza en el Señor y estimularnos a reproducirlo en nuestra conducta propia. El argumento es introducido por la primera lectura (Sab 12, 13. 16-19): “Tú poder es el principio de la justicia, y tu sabiduría universal te hace perdonar a todos… Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación, tú nos gobiernas con gran indulgencia… Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano (ib 16. 18-19). Con frecuencia entre los hombres la fuerza acaba con la justicia y ahoga la indulgencia; no así en Dios, cuyo poder es también fuente de justicia y de misericordia, y se identifica con ellas. Así templa los justos castigos con una espera clemente, para dar a los hombres “lugar al arrepentimiento” (ib 19).

El mismo tema se ilustra de forma concreta en la parábola evangélica del trigo y la cizaña (Mt 13, 24-43). El que habla no es ya el autor del libro de la Sabiduría, sino Jesús, Sabiduría encarnada: “El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo” (ib 24). Pero de noche el enemigo siembra cizaña, la cual pronto se apodera del grano; y cuando los criados proponen al señor arrancarla, éste lo impide: “No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la ciega” (ib 29-30).

Un labrador no razonaría así: escardaría el grano para librarlo de la mala hierba. Es que no se trata de una lección de agricultura, sino de mostrar cuál es la actitud de Dios frente a los buenos y a los malos. En la explicación de la parábola se dice que “el campo es el mundo”, donde Jesús, el Hijo del hombre, siembra el reino de los cielos. “La buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo” (ib 38-39).

En este mundo el Reino de los cielos está en fase de evolución y crecimiento, por eso no hay separación neta entre buenos y malos; Dios no la quiere, y permite que vivan los unos junto a los otros sea para probar a los primeros y consolidarlos en la virtud, sea para dar tiempo a los segundos de convertirse, y aun porque no se excluye que en un momento dado la buena semilla degenere en cizaña. Así como en esta vida nadie es definitivamente partidario del Maligno, pues siempre puede apartarse del mal, tampoco es nadie definitivamente ciudadano del Reino, ya que por desgracia puede pervertirse.

La parábola, pues, es una invitación a todos a la vigilancia, a no dejar pasar en vano la hora de la gracia y a estar prontos para la siega, porque “lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo”. Entonces “todos los corruptores y malvados” serán arrojados “al horno encendido”, mientras “los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre” (ib 40-43). La indulgencia misericordiosa de Dios se cambiará un día en juicio irrevocable para los que se obstinaron en el mal.

Entretanto los “ciudadanos del Reino” son invitados a imitar la misericordia del Padre celestial aceptando pacientemente las dificultades provenientes de la convivencia con los enemigos del bien y tratándolos con bondad fraterna en la esperanza de que, vencidos por el amor, cambien de conducta.

Se debe también recurrir a la oración, para que Dios ponga un dique a la inundación del mal y defienda a sus hijos del contagio; el cómo hay que dejárselo a él. Viene, pues, muy a propósito la palabra de san Pablo (Rom 8, 26-27 - segunda lectura): “Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene”; pero el Espíritu Santo lo sabe; y pues “su intercesión por los santos es según Dios”, hay que dejar la causa del bien en sus manos.

Les dejo otro texto, no el que se presenta en la Misa de hoy del libro de la Sabiduría, que es una reflexión orante sobre lo que estamos meditando: “Señor, te compadeces de todos porque todo lo puedes y disimulas los pecados de los hombres para que se arrepientan. Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo hubieras creado. Y, ¿cómo podría subsistir cosa que no hubieses querido? ¿Cómo se conservaría si no la hubieses llamado? Mas tú todo lo perdonas porque todo es tuyo, Señor que amas la vida, pues tu espíritu imperecedero está en todas las cosas. Por eso mismo gradualmente castigas a los que caen; les amonestas despertando la conciencia de sus pecados para que se aparten del mal y crean en ti, Señor” (Sabiduría, 11, 23-26; 12, 1-2).

Hacemos nuestros los sentimientos de la Santa Abulense: “¡Qué mal pagamos tu amistad, Señor, pues tan presto nos tornamos enemigos mortales! Por cierto que es grande tu misericordia. ¿Qué amigo hallaremos tan sufrido? Y aun una vez que acaezca esto entre dos amigos, nunca se quita de la memoria ni tornan a tener tanta amistad como antes. Pues ¿qué de veces serán las que faltamos en la tuya de esta manera, y qué de años nos esperas de esta suerte? Bendito seáis Vos, Señor Dios mío, que con tanta piedad nos lleváis que parece olvidáis vuestra grandeza para no castigar, como sería razón, traición tan traidora como ésta” (Santa Teresa de Jesús, Conceptos del amor de Dios, 2, 19).

“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. “No -les dijo el dueño-, porque, al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo”. Así nos aconseja Jesús. Hermanos: La liturgia de hoy es consoladora. Vemos cómo Dios sabe esperar y nos colma con la feliz esperanza del arrepentimiento y el perdón. Porque nuestro Dios es compasivo y bondadoso, lento para enojarse y rico en amor y fidelidad.

Con mi bendición.
Padre José Medina

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 16º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo A


El trigo y la cizaña 
(Mt. 13, 24-43) 

viernes, 18 de julio de 2014

COMUNICACIÓN SOCIAL: Quería un recuerdo de su bebé y despertó cadena de solidaridad en redes sociales

Izq. Foto: Nathen Steffel    /    Der. Reddit: Funkybrewster
Queridos amigos y hermanos del blog: Sofía tenía tan solo seis semanas de edad cuando falleció a causa de un tumor alojado en el hígado. Para tristeza de los padres solo tenían como recuerdo la foto de la bebé con los tubos que la ayudaban a vivir. “¿Puede alguien quitar los tubos de esta foto?”, preguntó el padre por Internet. No había imaginado la cadena de solidaridad que despertaría.

Nathen Steffel, padre de Sofía, había sido miembro de la red Reddit y había visto cómo profesionales del Photoshop lograban trabajos realmente impresionantes. Esto le animó a lanzar un mensaje. “Mi hija falleció recientemente después de una larga batalla en el hospital de niños. Ella estuvo toda su vida en el hospital y nunca obtuvimos una foto sin todos sus tubos. ¿Alguien puede quitar los tubos de esta foto?”.

La imagen a la que se refería Nathen, quien vive con su familia en Ohio (Estados Unidos), era una foto donde Sofía –conectada a los tubos de respiración–, parece mirar hacia la cámara en uno de los pocos momentos en que estuvo despierta.

Antes que Sofía naciera el 30 de mayo, una ecografía de rutina reveló que tenía un tumor de hígado conocido como hemangioma hepático. Ahora que la bebé falleció el 10 de julio, los Steffel lamentaban no tener una imagen que la mostrara sin los equipos médicos.

La respuesta

Sin embargo, los esposos no imaginaron que el pedido lanzado en Reddit generaría toda una cadena de solidaridad.

Poco a poco fueron llegando imágenes de Sofía sin los tubos. “Esto es realmente impresionante”, escribió Nathen. “Todo lo que quería era una bonita foto. Lo que he recibido es bastante amor y apoyo de personas extrañas”, dijo el padre. “Un montón de grandiosas fotos, dibujos y pinturas. ¡Gracias a todos!”, exclamó.

Así, en medio de su agradecimiento, Nathen –a cuya casa siguen llegando mantas, fotografías y pinturas de la bebé–, afirmó que lo que los conforta es saber que Sofía no experimentará más el dolor. “Ella solo conoció el amor que mi esposa y yo le dimos”, expresó.

Noticia original de ACI/EWTN

martes, 15 de julio de 2014

PRO VIDA: Madre sobrevive a “muerte clínica” durante parto y escribe a su hija: “La vida es un regalo de Dios”

Queridos amigos y hermanos del blog: Melanie Pritchard, una mujer estadounidense que “murió clínicamente” durante el parto de su hija, Gabriella, hace cuatro años, le escribió una carta a su hija para que la lea cuando crezca, en la que le recuerda que “la vida es un regalo; no es algo que nos deben”.

En un texto publicado en el sitio web LifeSiteNews, Melanie, quien es fundadora del programa de formación para chicas católicas Vera Bella, recordó que tuvo una “muerte súbita por un embolia de líquido amniótico”.

Previamente, Melanie había elegido para dar a luz un hospital con un médico gineco-obstetra pro-vida “que yo sabía que valoraba la vida en todas las etapas”, pues sabía que “no todos los hospitales y sus médicos ven al niño por nacer igualmente humano y valioso como sus madres”.

Tres días después del parto, la madre de Gabriella despertó en la unidad de cuidados intensivos de otro hospital, aún luchando por su vida, con el apoyo de su esposo, Doug.

Cuatro años después, en la carta escrita para su hija, Melanie le relató que “morí durante tu nacimiento y tras la lucha más grande por mi vida, Dios, trabajando a través de las manos de los médicos, salvó mi vida”.

“Volver de la muerte me ha recordado que debes asegurarte que no has dejado nada sin decir a aquellos que amas. Eres muy joven para que te diga todas las cosas que quiero que conozcas sobre la Vida, así que estoy escribiendo esta carta para que tengas mis palabras impresas en papel para que siempre las puedas leer”.

Melanie continuó indicándole a su pequeña que “no te conocí por dos días después de tu nacimiento, y la memoria de eso es confusa. No tener claridad en ese momento me ha enseñado a nunca dar por asegurado cada momento que tienes con la gente que amas porque podría ser el último. Atesoro cada momento que tengo contigo”.

“Cuando sonríes, iluminas la habitación. Nunca pierdas esa alegría infantil”, le pidió a Gabriella.

Melanie le aseguró a su hija que “papá y yo haremos lo mejor que podamos para criarte para ser santa y que busques el cielo, y te propondremos la belleza que Dios ha creado para ti, pero al final debes aceptar esa propuesta”.

“Podrías estar tentada a vestirte, hablar y actuar como otros, pero Dios te hizo diferente de todos por una razón. Debes saber cuándo liderar y cuándo seguir. Saber cuándo hablar y cuándo ser silente. Buscar la libertad del bien sobre los límites del mal”.

“Recuerda”, continuó Melanie en su carta para Gabriella, “Cristo murió en una cruz por ti, para liberarte. Aférrate a Él, a tu Salvador, en tiempos de sufrimiento y lucha, y cuando sufras, no dejes que se desperdicie. Ofrécelo como una oración por aquellos que lo necesitan. Abraza el sufrimiento como Cristo lo hizo”.

“Puedes perder a gente en la vida. Casi me pierdes en tu nacimiento. Siempre confía en el plan de Dios incluso cuando no estás de acuerdo. Invita a Jesús en los tiempos difíciles y permítele mostrarte Su presencia”.

Melanie le recordó a su pequeña que “la vida es corta, y papá y yo no siempre estaremos cerca, pero si tienes a Dios en el centro de tu vida, Él será suficiente para ti… suficiente para satisfacer cada anhelo de tu corazón”.

“Y si hay algo que debo subrayar más que nada, reza. La oración es poderosa y salvó nuestras vidas durante tu nacimiento. Haz de cada día una conversación con Dios”.

Al concluir su carta, Melanie le dijo a Gabriella que “puedes pensar que hacer todas las cosas que enliste aquí es imposible, pero solo te pido que intentes, le pidas a Dios que te ayude y trates de ser la mujer que Dios te creó para ser. ¡Te mereces lo mejor que la vida te puede ofrecer, mi hermosa hija!”.

Artículo original de ACI/EWTN Noticias.

domingo, 13 de julio de 2014

EVANGELIO DOMINICAL: “Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende, ese dará fruto”

15º Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A
Evangelio: Mateo 13, 1-23

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente se quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’. ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

»Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».

Palabra del Señor.


“Señor, que nuestros ojos vean y nuestros oídos escuchen” (Mt 13, 16).

Queridos amigos y hermanos del blog: la Palabra de Dios es vida abundante. Todas las iglesias cristianas editan la Biblia en las más diversas lenguas. Sabemos que las lecturas bíblicas están presentes en toda celebración litúrgica y que los Círculos Bíblicos siguen multiplicándose. Sin embargo, el mundo pareciera andar cada vez peor. Este 15º domingo durante el año trata, precisamente, de la Palabra de Dios. Jesús la compara a una semilla de gran vitalidad, pero que necesita un terreno fértil para producir frutos.

El poder y la eficacia de la palabra de Dios son el argumento central de la liturgia de hoy. “Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar… -dice el Señor-, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo” (Is 55, 10-11; 1ª lectura). La palabra de Dios realiza siempre lo que expresa: bastó un “fiat” (sí) para sacar de la nada el universo entero y dar la vida a todas las criaturas. Y cuando el hombre, en vez de responder con amor a la palabra creadora, se rebeló, otra palabra, la promesa del Salvador, repetida a través de los siglos de mil formas, le aseguró la salvación y lo orientó a ella.

Llegada la plenitud de los tiempos, Dios no ha enviado a los hombres ya simples palabras, sino su Palabra eterna, su Verbo. El Verbo ha asumido la naturaleza humana, se ha hecho carne, llamándose Jesucristo, y ha venido a sembrar en el corazón de los hombres la palabra de Dios.

Es el tema de la parábola del sembrador que se lee en el Evangelio de hoy (Mt 13, 1-23). El sembrador salido a sembrar es justamente Jesús, y la semilla que esparce “es la palabra de Dios” (Lc 8, 11) que él -Palabra increada- posee en sí mismo y expresa a los hombres en lenguaje humano. Su palabra, pues, es de un poder y eficacia divinos, es semilla fecunda como ninguna, capaz de germinar en salvación, santidad y vida eterna.

Con todo -dice la parábola- la misma semilla produce fruto abundante en un terreno y en otros no produce nada. Se significa aquí el misterio de la libertad del hombre frente al don de Dios. Jesús siembra por doquier la Palabra: no la niega ni a los pecadores empedernidos, a la gente superficial y distraída, a los hombres inmersos en los placeres o engolfados en los negocios, a todos los cuales se los compara en la parábola al camino pisoteado, al terreno pedregoso o al cubierto de espinas; esto indica la gran misericordia del Señor.

En el orden espiritual, en efecto, “es posible que la roca se transforme en tierra grasa; y que el camino deje de ser pisado y se convierta también en tierra fértil, y que las espinas desaparezcan y dejen crecer exuberantes semillas. Y si no en todos se opera esa transformación no es ciertamente por culpa del sembrador, sino de aquellos que no quieren transformarse” (San Juan Crisóstomo, In Mt, 44, 3). Terrible cosa, pero real: el hombre puede cerrarse a la palabra de Dios, rechazarla y en consecuencia hacerla ineficaz. Entonces la Palabra verterá en otra parte su fecundidad con la extraordinaria abundancia de frutos producida “en la tierra buena”, o sea en el que “escucha la Palabra de Dios y la entiende” (Mt 13, 23). Pero aun en éstos el fruto no será igual, sino proporcionado a las disposiciones de cada uno: “unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta” (ib).

Por eso Jesús, aun antes de explicar la parábola, recuerda a sus discípulos lo que decía Isaías de sus contemporáneos: “Esta embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos, para no entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure (ib 15). En verdad que hay que reflexionar y orar para que la gracia de Dios preserve a los creyentes de semejante endurecimiento. Por otra parte, es cierto: quien escucha con buena voluntad la palabra de Dios, reportará fruto y gozará de la felicidad proclamada por el Señor: “Dichosos vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen” (ib 16).

Les dejo este bellísimo texto orante sobre la Palabra de Dios que nos pone en diálogo de amor con el Divino Sembrador:

“Salió el sembrador a sembrar. ¿De dónde saliste o cómo saliste, Señor, tú que estás en todas partes y lo llenas todo? No cambiando de lugar, sino tomando nuestra naturaleza y por una relación nueva con nosotros, haciéndote más cercano nuestro por haberte revestido de carne. Porque, como nosotros no podíamos entrar donde tú estabas, pues nuestros pecados amurallaban la entrada, saliste en busca nuestra. ¿Y a qué saliste?... Saliste a cultivar y cuidar esta tierra por ti mismo y a sembrar en ella la palabra de la piedad…

Señor, tú ofreces a todos tu palabra con mucha generosidad. Porque así como el sembrador no distingue la tierra que va pisando con sus pies, sino que arroja sencilla e indistintamente su semilla, así tú no distingues tampoco al pobre del rico, al sabio del ignorante, al tibio del fervoroso, al valiente del cobarde; a todos indistintamente te diriges.

Haz, Señor, que escuche yo con diligencia y piense constantemente tu enseñanza, y luego la ponga en práctica con valor, despreciando las riquezas y desprendiéndome de todo lo mundano… Que nos fortifiquemos por todas partes, atendiendo a tu palabra divina, echando profunda raíces y purificándonos de lo mundano” (San Juan Crisóstomo, Comentario sobre el Evangelio de San Mateo, 44, 3-4).

“Mi palabra no volverá a mí sin producir fruto”, afirma el Señor. Hermanos: la parábola del sembrador nos invita a examinar la calidad de nuestra tierra. La eficacia de la Palabra de Dios puede verse limitada por la falta de colaboración. Abramos nuestro corazón a Jesús Sembrador que siembra su Palabra en nuestros corazones para dar a nuestra vida una dimensión nueva.

Con mi bendición.
Padre José Medina

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 15º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo A


La parábola del sembrador
(Mt. 13, 1-23)

sábado, 12 de julio de 2014

ENTREVISTAS: "Cádiz en positivo" - Padre José Medina

Agradezco a la Sra. Pilar Oliva, Directora de COPE Cádiz, y al Sr. Fernando Crespo, periodista y locutor de COPE Cádiz, por haberme invitado a ser parte de ta n feliz iniciativa. Artistas, personalidades, deportistas... todos se unen a la iniciativa de COPE Cádiz, "CÁDIZ EN POSITIVO”

Me han hecho sentir un feliz y orgulloso Gaditano (un Gaditano nacido en Argentina) al ser parte de este proyecto.

¡Muchas gracias queridos amigos! 

¡Dios les bendiga siempre! 

Padre José Medina