lunes, 24 de noviembre de 2014

COLUMNISTA INVITADO: “Ella camina entre la multitud” (Crónica del 22-N)

Emilio Jesús Alegre del Rey portando
la imagen en tela de la Virgen de Guadalupe

Escribe: 
Emilio Jesús Alegre del Rey*

Habíamos escuchado en el autobús las palabras de nuestro Obispo, animándonos a defender a los no nacidos y bendiciendo a los que íbamos a Madrid a dar un testimonio a favor de la vida. Luego, en la Misa de la mañana, ya en Madrid, escuchamos la Palabra de Dios: “Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis dedos para la pelea, mis manos, para el combate”… unos dedos adiestrados a pasar cuentas de Rosario como arma contra el enemigo; unas manos que acogen, que ayudan y que se alzan  para pedir justicia en medio de un pueblo que olvida su significado.

Aquella Misa nos recordó a aquellos obreros polacos que celebraban la Eucaristía con el padre Jerzy Popieluszko y luego salían enfervorizados a la calle a pedir libertad. En este caso, sin embargo, el piadoso sacerdote que vio inundada su Misa sabatina, no parecía tener noticia del evento que iba a tener lugar junto a su parroquia.

Hicimos tiempo paseando y hablamos de la presión internacional a favor del aborto. De cómo grandes poderes políticos y económicos lo promueven a través de las fundaciones Ford, Rockefeller, Gates, y la multinacional del aborto, Planned Parenthood. De cómo, en países subdesarrollados, el aborto sirve para controlar las poblaciones y seguir obteniendo materias primas estratégicas para la industria de países ricos, a precio de saldo. Estos poderes y la masonería, infiltrada en la política, no iban a permitir que España empezara a convertirse en modelo de lucha contra el aborto, amenazando su extensión por Hispanoamérica y su estabilidad en las leyes europeas. Quienes oían estas cosas por primera vez, se daba cuenta de que verdaderamente es una lucha de David contra Goliath, una batalla del bien contra el mal, para la cual no se puede confiar en la fuerza ni en el número.

 “Ella camina entre la multitud” 
Había muchísima gente, hasta donde nuestra vista era capaz de alcanzar, metidos en el bullicio. Pero hubo algo que marcó completamente mi vivencia de la manifestación: llevábamos una imagen en tela de la Virgen de Guadalupe, de tamaño natural, que se levanta mediante dos palos laterales. Al portarla, pude comprobar el efecto que causaba en muchísima gente. Unos miraban atrás y se la mostraban a sus acompañantes, muchos sacaban fotos, otros le dirigían gestos de cariño y  oraciones. Algunos se acercaban, preguntaban y nos mostraban su alegría y agradecimiento por llevar ese estandarte. Otros, incluyendo a un sacerdote, tocaron la imagen y se santiguaron -realmente, es una imagen bendecida-. A una mejicana, llamada Guadalupe, se le saltaron las lágrimas al descubrir tras ella a su Virgencita. Varios jóvenes también agradecieron su presencia con emoción. El ambiente acogedor y amistoso, de personas de todas las edades, recordaba al  movimiento social cristiano que en Francia ha salido a la luz con La Manif per Tous, oponiéndose a la aprobación del matrimonio homosexual y otras leyes contra la familia.

La manifestación transcurrió hasta la Plaza de Colón, donde Benigno Blanco realizó una proclama a favor del derecho de todos a la vida, apelando fuertemente a la responsabilidad del Presidente del Gobierno. Antes, una enorme pitada y bronca se había prolongado mientras los manifestantes íbamos pasando frente a la sede nacional del PP, en la próxima calle Génova.

Es posible que los políticos, pobres hombres y mujeres, no escuchen este clamor; pero sabemos que la Virgen sí escucha la oración por la vida que nuestro grupito le dirigió al pasar frente a una imagen del Corazón de Jesús que coronaba la arquitectura de un hermoso edificio. Porque si algo nos quedó claro este día, por encima de todo lo demás, es que en esta lucha Ella estuvo presente con nosotros, caminando entre la multitud, para decirnos, por si a otros les da igual: “A mí sí me importa que maten a mis hijos”.


Emilio Jesús Alegre del Rey*, es Farmacéutico especialista en Farmacia Hospitalaria. Junto a su esposa Maribel de la Marta es responsable en Cádiz de “Spei Mater”, Asociación pro Vida de la Iglesia Católica http://speimater.com/  y ambos son Directores del Secretariado de Defensa de la Vida de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Puede profundizar en sus escritos en: http://eticamed.blogspot.com.es/

domingo, 23 de noviembre de 2014

EVANGELIO DOMINICAL: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”


Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo
Ciclo A
Evangelio: Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.

Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme».

Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»

Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis».

Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis».

Entonces, también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos?»

Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo».

Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna.

Palabra del Señor.


La fiesta de Jesucristo Rey del Universo, instituida en 1925 por el Papa Pío XI y situada hoy el último domingo del tiempo ordinario del año litúrgico, proclama la soberanía de Cristo por encima de todos los poderes de la tierra. Veamos qué significa esta celebración para nuestra vida, a la luz de la Palabra de Dios que se nos comunica en el Evangelio (Mateo 25, 31-46), y teniendo también en cuenta las demás lecturas bíblicas de hoy [Ezequiel 34, 11-17; Salmo 23 (22); I Carta de san Pablo a los Corintios, 15, 20-28].   

1.- “Cuando el Hijo del hombre venga rodeado de esplendor (…), se sentará en su trono glorioso y la gente de todas las naciones se reunirá delante de Él”

En el Credo decimos que Jesucristo resucitado subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. La  imagen del trono, correspondiente a la época en que el soberano hacía sentar a su derecha a quien había triunfado sobre los enemigos, es empleada para expresar con la metáfora una realidad trascendente que el lenguaje humano no alcanza a abarcar: que Jesús, después de su muerte y resurrección, participa plenamente en su naturaleza divina y humana de la gloria de Dios Padre, quien le ha dado el poder para reinar sobre el universo. Parte de este poder es su intervención en el “juicio final”.

¿Qué significado puede tener en el mundo actual la referencia a Jesucristo como “Rey del Universo”? Él en su vida terrena se negó a dejarse proclamar rey, presentándose en cambio como el servidor de todos,  especialmente de los pobres, excluidos, marginados y necesitados. Justamente por ello reconocemos ahora su soberanía, no en el sentido de los poderes terrenales, sino en el plano espiritual y trascendente que corresponde al proyecto de Dios y al destino final de su creación. Proclamar a Jesucristo como Rey del Universo es relativizar todos los poderes de este mundo, sean éstos de carácter político, económico o incluso religioso, porque las instituciones humanas, entre ellas las religiones y las iglesias, no son fines en sí mismas sino que deben estar orientadas a la realización auténtica del Reino de Dios, que como lo dice el prefacio propio de la Misa de hoy al comienzo de la plegaria eucarística, es el “el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz”.

2.- “Él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras…”

Otra imagen simbólica del Reino de Dios es la figura del pastor, frecuentemente empleada en los textos bíblicos y que nos remite a la experiencia de Israel, un pueblo originariamente de pastores. En la primera lectura el profeta Ezequiel (siglo VI a.C.) usa esta metáfora para referirse a la forma como Dios dice que va a guiar y dirigir en persona a su pueblo “como el pastor que se preocupa por sus ovejas”, en el contexto de una crítica a los jefes políticos y religiosos que habían incumplido su misión de servir como instrumentos de Dios para regirlo y orientarlo por  senderos de justicia y de paz.

Esta misma imagen la encontramos en uno de los Salmos más conocidos, el que comienza diciendo “El Señor es mi pastor…” [Salmo 23 (22)]. Varios siglos más tarde, Jesús iba a referirse a sí mismo no sólo como el pastor que va en busca de las ovejas descarriadas (Mateo 18, 12-14), sino también, y así lo vemos en su última parábola antes de someterse a la pasión y muerte de cruz, como el pastor que separa las ovejas de las cabras para definir el que será su verdadero rebaño por toda la eternidad.

3.- “Lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí lo hicieron (…). Lo que no hicieron (…), tampoco por mí lo hicieron”

Uno de los más eximios poetas y místicos de todos los tiempos, el carmelita español Juan de Yepes, quien pasó a la historia como San Juan de la Cruz (1542-1591), escribió una frase que es inevitable evocar cuando reflexionamos sobre el Evangelio de hoy: “En el atardecer de nuestra vida, seremos juzgados por el amor”. Y un teólogo contemporáneo, el jesuita latinoamericano Víctor Codina, dice al respecto en su explicación del sentido del Credo: “El Padre ha dado a Jesús el encargo de juzgar a toda la humanidad (…) Pero este juicio de Jesús será no sólo sobre nuestras acciones sino también sobre nuestras omisiones (…). Sobre todo esta última parábola del juicio final es una clara indicación de que Jesús se identifica con el pobre (el hambriento, el sediento, el sin hogar, sin ropa, el enfermo, el encarcelado). Jesús nos juzgará sobre nuestra solidaridad para con los marginados. Más aún, podemos decir que dejará que los mismos pobres nos juzguen: ellos son la Corte Suprema de Justicia de la historia. No valdrán en aquél momento las buenas intenciones, ni los buenos deseos, ni siquiera los ritos o prácticas de devoción, sino únicamente nuestra acción concreta en solidaridad con los pobres de este mundo” (Víctor Codina, S.J. - Nuestro Credo).

Revisemos por tanto nuestra vida a la luz de este criterio que decidirá nuestro futuro por toda la eternidad, y pidámosle al Señor que nos ayude a tenerlo siempre presente, para que el momento de nuestro encuentro definitivo con Él no nos sorprenda desprevenidos.

Oración

En el Padrenuestro decimos venga a nosotros tu Reino. Se trata del Reino de Dios que Jesús nos invita a acoger y que es el Reino del Amor, porque Dios es Amor. Al celebrar la fiesta de Jesucristo Rey del Universo,  teniendo en cuenta lo que dice san Pablo en la segunda lectura de hoy, en el sentido de que Cristo tiene que reinar para entregarle a Dios Padre su Reino, unámonos a la oración que otro gran teólogo contemporáneo, el redentorista suizo Bernhard Häring, ha compuesto refiriéndose a esta petición:

Dios y Padre santísimo, a veces tiemblo fuertemente en la oración ante la venida de tu Reino. He de preguntarme si siempre ha sido importante para mí rezar por la venida de tu señorío de amor. ¿Cómo pudo ocurrir que una y otra vez me arrebataran la paz ciertas pequeñeces como si fueran más importantes que la revelación de la forma fundamental de tu reino de amor, de justicia y de paz? Con razón me he de avergonzar. Sin embargo, confiado en tu gracia, me atrevo a expresar este ruego fundamental y universal. Sí, yo te pido la gracia de una decisión total para en el futuro buscar en todo y sobre todo, primeramente, el Reino de tu amor. Dame la valentía de ver las inevitables consecuencias de esta oración, y de vivir de acuerdo con ella… (B. Häring, El Padrenuestro: Alianza, plegaria, programa de vida).

Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 34º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo A


Jesucristo, Rey del Universo (Mt 25, 31-46)

viernes, 21 de noviembre de 2014

VIRGEN MARÍA (audios): La Presentación de la Santísima Virgen (21 de noviembre)




Santa Madre María, tú que desde temprana edad te consagraste al Dios Altísimo, aceptando desde una libertad poseída el servirle plenamente como templo inmaculado, tú que confiando en tus santos padres, San Joaquín y Santa Ana, respondiste con una obediencia amorosa al llamado de Dios Padre, tú que ya desde ese momento en el que tus padres te presentaron en el Templo percibiste en tu interior el profundo designio de Dios Amor; enséñanos Madre Santísima a ser valientes seguidores de tu Hijo, anunciándolo en cada momento de nuestra vida desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios. Amén

VIVENCIAS PERSONALES: Presentador del libro “Diario de un Blog” de Jesús Rodríguez Arias

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy, a las 21 hs, junto a Agustín Rosety Fernández de Castro y José Carlos Fernández Moscoso, me toca la hermosa tarea de presentar el libro titulado “Diario de un Blog” de mi querido amigo y hermano Jesús Rodríguez Arias. El acto será a las 21:00hs en la Parroquia del Santo Cristo, en la Isla de León, la bicentenaria e histórica Ciudad de San Fernando, en la provincia de Cádiz.

Demás está decir que es un honor haber sido invitado y es todo un desafío el poder hacerlo, ya que es muy grande la responsabilidad cuando, como en este caso, los afectos más nobles son los motivadores de la invitación y de la aceptación de la misma.

Como se nos explica en la contraportada del libro, “Diario de un Blog” es una recopilación exclusiva de algunos de los artículos que ha ido publicando el autor en http://sedvalientes.blogspot.com.es/ a lo largo de los últimos tres años. Contiene artículos de opinión, reflexiones, meditaciones así como nos relata desde su óptica personal su experiencia en Tierra Santa.

Mi querido amigo Jesús Rodríguez Arias un verdadero enamorado de Cristo en toda su majestuosa dimensión y en esta publicación se ve nítidamente reflejado su Amor por Él. Fiel convencido de que Dios otorga a cada uno los talentos necesarios para llevar a cabo la misión evangelizadora encomendada. 

Ferviente defensor de los cristianos perseguidos en la actualidad está inmerso al cien por cien en la evangelización por internet que es un lugar de encuentro que hace comunidad entre todos los creyentes que viven su fe en cualquier parte del mundo. Jesús Rodríguez Arias está casado con Hetepheres Benítez Collantes, de la que está eternamente enamorado, y es un fiel defensor de la Vida y la Familia.

En unos días les compartiré fotos y el texto de mi presentación de esta noche. Les espero, Jesús Rodríguez Arias se merece que le acompañemos con el cariño de la verdadera amistad y nuestra presencia.

Con mi bendición.

Padre José Medina.


























Puede adquirir "Diario de un Blog" de Jesús Rodríguez Arias a través de:

jueves, 20 de noviembre de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: Pasos que nos ayudan a alcanzar la santidad a la cual somos llamados


Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 19 de noviembre de 2014 en la Plaza de San Pedro.


Catequesis sobre la Iglesia, Una y Santa


"Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Un gran don del Concilio Vaticano II ha sido el de haber recuperado una visión de Iglesia fundada en la comunión, y de hacer entendido de nuevo también el principio de  la autoridad y de la jerarquía en esta perspectiva. Este nos ha ayudado a entender mejor que todos los cristianos, en cuanto bautizados, tienen igual dignidad delante del Señor y están unidos por la misma vocación, que es la de la santidad. Ahora nos preguntamos: ¿en qué consiste esta vocación universal a ser santos? ¿Y cómo podemos realizarla?

En primer lugar debemos tener muy presente que la santidad no es algo que conseguimos nosotros, que obtenemos nosotros con nuestras cualidades y nuestras capacidades. La santidad es un don, es el don que nos hace el Señor Jesús, cuando nos toma consigo y nos reviste de sí mismo, nos hace como Él. En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo afirma que "Cristo ha amado a la Iglesia y se ha dado a sí mismo por ella, para hacerla santa". Así es, realmente la santidad es el rostro más bello de la Iglesia, el rostro más bello: es descubrirse de nuevo en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor. Se entiende, por tanto, que la santidad no es una prerrogativa solamente de algunos: la santidad es un don que es ofrecido a todos, ningún excluido, por lo que constituye el carácter distintivo de cada cristiano.

Todo esto nos hace comprender que, para ser santos, no es necesario por fuerza ser obispo, sacerdote o religioso… No ¡Todos estamos llamados a ser santos! Muchas veces, antes o después, estamos tentados a pensar que la santidad está reservada solamente a los que tienen la posibilidad de despegarse de los quehaceres diarios, para dedicarse exclusivamente a la oración. ¡Pero no es así! Alguno piensa que la santidad es cerrar ojos, poner cara de estampita, así. No, no es esa la santidad. La santidad es algo más grande, más profundo que nos da Dios.

Es más, es precisamente viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio cristiano en las ocupaciones de cada día que estamos llamados a ser santos. Y cada uno en las condiciones y en el estado de vida en el que se encuentra. ¿Eres consagrado, consagrada? Sé santo viviendo con alegría tu donación y tu ministerio. ¿Estás casado? Sé santo amando y cuidando a tu marido o a tu mujer, como Cristo ha hecho con su Iglesia. ¿Eres un bautizado no casado? Sé santo cumpliendo con honestidad y competencia tu trabajo ofreciendo tiempo al servicio de los hermanos 'Pero padre, yo trabajo en una fábrica, yo trabajo como contable, siempre con los números, allí no se puede ser santo'. ¡Sí, se puede! Allí donde trabajas, puedes ser santo. Dios te da la gracia para ser santo Dios se comunica contigo, siempre, en cualquier lugar se puede ser santo. Abrirse a esta gracia que trabaja dentro y nos lleva a la santidad.

¿Eres padre o abuelo? Sé santo enseñando con pasión a los hijos y a los nietos a conocer y a seguir a Jesús. Y es necesaria mucha paciencia para esto, para ser buen padre, o un buen abuelo, una buena madre, una buena abuela, es necesaria mucha paciencia.  Y en esta paciencia viene la santidad, ejercitando la paciencia. ¿Eres catequista, educador o voluntario? Sé santo convirtiéndote en signo visible del amor de Dios y de su presencia junto a nosotros. Así es: cada estado de vida lleva a la santidad, siempre. En tu casa, en la calle, en el trabajo,  en la Iglesia, en ese momento, en el estado de vida que tienes se ha abierto el camino a la santidad. No os desaniméis de ir sobre este camino, es precisamente Dios quien te da la gracia. Y lo único que pide el Señor es que estemos en comunión con Él y al servicio de los hermanos

En este punto, cada uno de nosotros puede hacer un poco examen de conciencia. Y ahora podemos hacerlo, cada uno se responde así mismo, dentro, en silencio. ¿Cómo hemos respondido hasta ahora a la llamada del Señor a la santidad?  ¿Tengo ganas de hacerme un poco mejor, de ser más cristiano, más cristiana? Este es el camino a la santidad. Cuando el Señor nos invita a ser santos, no nos llama a algo pesado, triste. ¡Todo lo contrario! ¡Es la invitación a compartir su alegría, a vivir y a ofrecer con alegría cada momento de nuestra vida, haciéndolo convertirse al mismo tiempo en un don de amor por las personas que están cerca de nosotros.

Si comprendemos esto, todo cambia y adquiere un significado nuevo, un significado hermoso, comenzando por las pequeñas cosas de cada día. Un ejemplo: una señora va al mercado a hacer la compra y encuentra a una vecina y empiezan a hablar y después llegan los chismorreos. Y esta señora dice, no, yo no hablaré mal de nadie. Esto es un paso a la santidad, esto te ayuda a ser más santo. Después en tu casa, el hijo te pide hablar un poco de sus cosas fantasiosas, 'estoy cansado, he trabajado mucho hoy'. Pero tú, acomódate y escucha tu hijo, que lo necesita, te pones cómodo, le escuchas con paciencia. Esto es un paso a la santidad. Después termina el día, estamos todos cansados, pero la oración, hacemos la oración. Eso es un paso a la santidad. Después llega el domingo, vamos a misa a tomar la comunión, a veces una cuando una confesión que nos limpie un poco.

Y después la Virgen, tan buena, tan hermosa, tomo el rosario y la rezo. Esto es un paso a la santidad. Y tantos pasos a la santidad, pequeños. Después voy por la calle veo un pobre, un necesitado, me paro y le pregunto algo. Es un paso a la santidad. Pequeñas cosas. Son pequeños pasos hacia la santidad. Cada paso a la santidad nos hará personas mejores, libras del egoísmo y de la clausura en sí mismos, y abiertos a los hermanos y a sus necesidades.

Queridos amigos, en la Primera Lectura de san Pedro se nos dirige esta exhortación: "Cada uno viva según la gracia recibida, poniéndola al servicio de los otros, como buenos administradores de una multiforme gracia de Dios. Quien habla, lo haga como con palabras de Dios; quien ejercita un oficio, lo haga con la energía recibida de Dios, para que en todo sea glorificado Dios por medio de Jesucristo".

¡Es esta la invitación a la santidad! Acojámosla con alegría, y apoyémonos los unos a los otros, porque el camino hacia la santidad no se recorre solos, cada uno por su cuenta no puede hacerlo, sino que se recorre juntos, en ese único cuerpo que es la Iglesia, amada y hecha santa por el Señor Jesús.

Vamos adelante con valentía en este camino de la santidad".

miércoles, 19 de noviembre de 2014

COLUMNISTA INVITADO: Valientes para regenerar la vida social

Escribe: 
Pedro Antonio Mejías Rodríguez*

“Solamente una ciudadanía CRÍTICA, CONSCIENTE de los valores y DECIDIDA A ACTUAR puede REGENERAR la vida social” (Mons. Rafael Zornoza Boy)

Muchos obispos están hablando alto y valiente sobre la defensa de la vida. Mons. Reig Plá, era claro, hace unas semanas: “suscitar una respuesta civil organizada y capaz de movilizar conciencias”. Un apoyo a las organizaciones provida. “Promover iniciativas políticas que hagan suya, integralmente, la Doctrina Social de la Iglesia”… “Estamos obligados en conciencia a trabajar y defender [la vida humana] con todos los medios legítimos… si no lo hacemos Dios, el día del Juicio, nos lo reclamará”.
Y esta vez es nuestro obispo D. Rafael Zornoza Boy: “Es lamentable que los dirigentes políticos que deben ser un referente para la regeneración moral de la sociedad renuncien a la defensa de la vida por motivos interesados que anteponen el poder a la vida misma, y la estrategia al bien común, que en la cosa pública es lo primero. Si se tolera que se considere legalmente como un derecho de la mujer se deja abierta una puerta por la que entrarán inevitablemente los peores atropellos contra la persona y sus derechos fundamentales. Una vez más queda desvalida la convivencia y una oscura nube pende sobre el futuro de la libertad”. La expresión es tremenda y certera: una oscura nube. Pura lógica. Pura doctrina de la Iglesia.
Pero hay más. Un auténtico espaldarazo a las plataformas civiles que trabajan por la vida: “Solamente una ciudadanía crítica, consciente de los valores y decidida a actuar puede regenerar la vida social con mensajes, propuestas y acciones que convenzan a la sociedad, que le devuelvan su humanidad. Es lo que hacen cada día las asociaciones en defensa de la vida con una entrega ejemplar. Para los cristianos es un compromiso responsable con la sociedad…”. Y no sabe Ud, D. Rafael, cómo los que trabajamos en esos movimientos, le agradecemos esas líneas, y más después del tremendo revés que ha supuesto para todos los providas, la decisión traicionera de nuestro gobierno.
Lo primero es regenerar la conciencia, porque cuando se mata la conciencia moral aceptamos impasibles los 110.000 abortos al año en España o los muchos  millones que suman ya en el mundo…” A menudo, en la batalla por la vida, son muchas las dificultades: incomprensiones, deserciones, ausencias, silencios cobardes… También de personas que supuestamente deberían dar la cara en esta lucha… Por eso, cada vez que un pastor lanza una palabra de aliento, es un motivo de ánimo y consuelo.
Y termina: “Es urgente una Nueva Evangelización que vuelva a educarnos en el valor del hombre y nos enseñe su dignidad trascendente, la verdad de Dios y la verdad del hombre amado por Él”. Seguiremos.
Pero me gustaría diseccionar despacio esta frase de nuestro obispo, que tan claro nos ha hablado y que es un verdadero retrato, un auténtico programa para transformar la realidad social. Y, de hecho, supone un ideario para un católico, o para cualquier persona, que quiera defender la vida:
“Solamente una ciudadanía crítica, consciente de los valores y decidida a actuar puede regenerar la vida social
Primera idea: “SER CRÍTICOS”.
No aborregarnos. Discernir. Dice D. Rafael: “es lamentable que los dirigentes políticos… renuncien a la defensa de la vida por motivos interesados que anteponen el poder a la vida misma, y la estrategia al bien común…”. Y nos ilumina la Iglesia: “la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral” Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n. 570.
Segunda idea: una “CIUDADANÍA CONSCIENTE”.
¿Qué es esto? Pues yo lo definiría como sentirse depositarios de los valores que poseemos. Notar ese “peso” de la historia y la tradición que no podemos perder. Tener el discernimiento para saber que los principios no negociables legados por la tradición cristiana: la familia, la vida, la libertad… Es un tesoro del que no nos podemos desprender.
Tercer concepto: “DECIDIDOS A ACTUAR”.
Decidida, o sea, sin teorizaciones baratas. Hay gente que se pasa la vida haciendo planes para actuar y no actúan en su vida. Y lo segundo, actuar de verdad en la vida pública, en este drama del aborto. Con actuaciones claras y eficaces. Como ahora, que nos toca acudir a Madrid para manifestarnos. Y esa es mi propuesta de referencia en esta idea.
Estamos ante un momento histórico: si hay un masivo pronunciamiento ciudadano en las calles el día 22, el Gobierno no podrá hacer más oídos sordos ante el aborto.  Se ha hecho un esfuerzo enorme para unir a múltiples plataformas y asociaciones providas. Todas ellas estarán. Y la ciudadanía, estoy seguro, responderá. No es hora de buscarse a sí mismos. Es hora de ACTUAR.
   Porque la persona tiene un valor infinito, porque la vida es un regalo, el más precioso, y hay que cuidarlo… Porque cada vida es una oportunidad, proyectada en la historia. Porque… ¡cada vida importa, y mucho! Por todo eso, nos ponemos en marcha hacia Madrid.
   Dijo el otro día Benigno Blanco: “nuestros hijos y nietos, cuando ya el aborto sea un triste recuerdo en la historia de los horrores de la humanidad, nos preguntarán: ¿tú que hiciste para evitar aquel horrible holocausto silencioso del aborto que existía cuando tu eras joven? Les diremos: yo estuve el 22N en las calles de Madrid dando testimonio de amor a la vida y de apoyo a la mujer embarazada y exigiendo a los políticos leyes justas.” Así será. No callaremos.
Y cuarta idea: PARA “REGENERAR LA VIDA SOCIAL”.
Regenerar: generar de nuevo, procrear otra vez, una vida social distinta, una relación social diferente. Esto es más necesario hoy que nunca. La cultura de la muerte acecha. Aborto libre. Negativa del gobierno a modificar esa realidad, pudiendo hacerlo. Eutanasia. Matrimonio y familia despreciados. Corrupción, injusticias sociales, desempleo, pobreza… Falta de libertad educativa, religiosa, genocidio de los cristianos en varias partes del mundo… Parece como si la cultura de la muerte se fuera a imponer definitivamente
Es necesario, por tanto, esa regeneración. Precisamente, este domingo es la Fiesta de Jesucristo, Rey del Universo.
Y es preciso esa regeneración en todos los sentidos. Una regeneración individual pero también una social, cultural, política, estructural. La primera nos llevará a las otras, pero solo si somos críticos, conscientes de los valores, y decididos a actuar, como dice el obispo, o sea, valientes. Dispuestos a todo.
Estos días, repito, tenemos una oportunidad de oro: ir a Madrid para pedir la derogación del aborto. A la gran manifestación ciudadana "Cada vida importa. Por la vida, la mujer y la maternidad", que llenará la capital de familias de toda España para pedir a Rajoy que cumpla su palabra y derogue la ley del aborto.
Estamos ante un momento histórico: si hay un masivo pronunciamiento ciudadano en las calles el día 22, el Gobierno no podrá hacer más oídos sordos ante el aborto… No es hora de buscarse a sí mismos. Es hora de ACTUAR. No podemos permanecer impasibles.
A nuestros hijos y nietos les podremos decir un día: yo estuve el 22N en las calles de Madrid, exigiendo a los políticos el fin del holocausto del aborto, regenerando (dando vida), como dice nuestro obispo, la vida social.


Pedro Antonio Mejías Rodríguez*, 
es natural de San Fernando, Cádiz, maestro de profesión. Esposo, padre de familia numerosa y católico por vocación. De la quinta del 65. Formado en causas provida y profamilia, participó en la rebelión de los padres contra Educación para la ciudadanía. Delegado de Hazteoír-Derechoavivir en San Fernando y Cádiz. Colaborador ocasional en Religión en Libertad, en distintos blogs y en boletines parroquiales, y director del blog "Diario del Mosquetero": 

http://diariodemosquetero.wordpress.com/

Para leer el artículo citado de D. Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta, de forma completa:

martes, 18 de noviembre de 2014

PRO VIDA: Porque cada vida importa hay 5 razones para ir a la manifestación del 22-N en Madrid

El obispo de San Sebastián, monseñor José Ignacio Munilla, ha sido el primer prelado español en apoyar públicamente la manifestación por "la vida, la mujer y la maternidad" que tendrá lugar el próximo 22 de noviembre en Madrid con el lema: "Cada vida importa", y que recorrerá desde las 12:00 horas el centro de Madrid, partiendo desde la Glorieta de Ruiz Giménez hasta la Plaza de Colón.

Monseñor Munilla, a preguntas de una oyente de Radio María en su programa diario Compendio del Catecismo de la Iglesia católica que tenía dudas sobre si acudir o no a este evento provida, ha dado cinco razones de peso para animar a todos a sumarse a la citada manifestación.

Cinco razones muy poderosas

«Existen razones muy poderosas para asistir a la manifestación del 22 de noviembre en pro de la maternidad y la familia», señala el obispo Munilla.

«No se trata de una convocatoria por un conflicto político. Eso habrá sido el detonante, pero hay razones más profundas»:

1.- La fuerza de la rogativa

»Jesucristo dijo que "cuando dos o más se unan para pedir algo, mi Padre que está en el cielo acogerá especialmente esa petición".

»Aunque esta convocatoria no está hecha con un tono orante, muchas de las personas que sí van a acudir lo harán con ese tono orante, y van a orar por la vida, y por la maternidad. Van a orar por este momento tan grave por el que pasa la nación española.

»Y esa oración, que se va a convertir en rogativa por las miles de personas que acudirán a la manifestación, será efectiva. La oración realizada de esta manera tiene una efectividad muy especial.

2.- Clamor de los inocentes

»En segundo lugar, hay una razón añadida que es clamor de los inocentes. La sangre de los inocentes llega a Dios; clama a Dios. El clamor de los inocentes tiene que llegar también a nosotros. El que haya más de 100.000 niños que anualmente se han sacrificado en esta nación y nosotros permanecemos indiferentes; no puede ser.

»El clamor de los inocentes tiene que provocar una respuesta entre nosotros. "Si nosotros callásemos, gritarían las piedras", evocando la frase de Jesús en el Evangelio de san Lucas.

3.- Hay que testimoniar la defensa de la vida y ser signos que entren por los ojos

»Hay otra razón: tenemos que ser signos que entren por los ojos. Dice san Pablo que "la fe entra por el oído", y también por los ojos. La sociedad necesita ver que una parte importante de la población se moviliza en favor de la vida. Hay que testimoniarlo. No podemos quedarnos cómodamente en nuestras casas sin testimoniarlo.

4.- Tenemos que despertar de nuestro letargo

»Más razones: Tenemos que despertar de nuestro letargo. Existe una tentación de mediocridad, de no reaccionar, de no ser protagonistas de la Historia. La tibieza de los cristianos es uno de los mayores lastres que obstaculizan la llegada del Reino de Dios.

5.- Necesitamos confortarnos mutuamente

»Por último, necesitamos confortamos mutuamente. El vernos un tanto solos puede ser motivo de tentación de desesperanza. Igual que Radio María nos une, es importante que nos veamos en un gran encuentro como ese.

»Hay razones importantes para acudir a la manifestación del 22 de noviembre. ¿Si no nos movilizamos en defensa de la vida y de la maternidad, qué otra causa nos puede poner en marcha que es la vida y la defensa del inocente?», concluye el obispo de San Sebastián.


Artículo original escrito por Álex Rosal para “Religión en Libertad”, vínculo permanente:


Más información de la manifestación Cada vida importa: