martes, 31 de marzo de 2015

HOMILÍAS (audios): Tiempo de siembra: cuando la sangre es semilla



El P. José Medina durante la Santa Misa (foto de arriba) y algunos de los fieles que dieron su testimonio público de adhesión al sufrimiento y muerte de tantos hermanos y su repudio ante tan tremendo genocidio (foto de abajo), tenemos que ser la voz de los que no tienen voz: "¡Ora, denuncia, ayuda!" (Cádiz, 20 de marzo de 2015).


Ingresa a AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA
- Fundación de la Santa Sede -

lunes, 30 de marzo de 2015

COLUMNISTA INVITADO: "Por los cristianos perseguidos..."

Emilio Jesús Alegre del Rey, portavoz de la
Plataforma por los Cristianos Perseguidos.
Escribe: Emilio Jesús Alegre del Rey*

"Ora, denuncia, ayuda". Con esta exhortación, la Plataforma por los Cristianos Perseguidos celebró en Cádiz su primer acto, en la tarde del pasado viernes 20. Empezó con una Eucaristía, celebrada en Ntra. Sra. de la Merced por el P. José Antonio Medina Pellegrini. "Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar... Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará". Así rezaba la primera lectura del día, a la que contestaba el Salmo preparado para la ocasión por la Providencia: "El Señor rescata a sus servidores, y los que se refugian en él no serán castigados".

En la homilía, el P. Medina resaltó el martirio de nuestros hermanos perseguidos, ante la indiferencia de Occidente. Tras la Misa, un hermoso Vía Crucis improvisado, con una humilde cruz de madera cedida por las Carmelitas, alcanzó la Plaza de la Catedral. Allí, bajo la lluvia, un grupo de cristianos mostramos nuestro dolor por las matanzas de nuestros hermanos, hombres mujeres y niños muertos por su fe en Irak, Siria, Nigeria... sin que nadie diga ni haga nada en su favor.

En la homilía, el P. Medina resaltó el martirio de nuestros
hermanos perseguidos, ante la indiferencia de Occidente.
Fue un acto de oración y de justicia, que se queda muy corto ante el espanto de lo que está sucediendo. Días antes, José S. Hachero, periodista gaditano que viaja haciendo reportajes por el mundo y ha estado con los cristianos de Nínive (Irak), nos contaba que allí está teniendo lugar un verdadero genocidio. Tras el acto, un refugiado, probablemente sacerdote, se puso en contacto con nuestra Plataforma en Facebook pidiéndonos "¡Oren, oren, oren!" Él y cientos de cristianos de todas las denominaciones están refugiados en la Catedral de Santa María, en el Noroeste de Siria. Días después, otro periodista nos entrevistaba para Cádiz Directo y no se explicaba por qué estas noticias están siendo acalladas, dignas como son de salir cada día en todos los grandes medios.

"Ora, denuncia, ayuda".
Ciertamente, llama la atención el silencio del mundo, pero especialmente clamoroso resulta el silencio de los cristianos. El martirio nos recuerda que el seguimiento de Cristo es de verdad, pero para la aburguesada religión de Occidente, quizá su testimonio resulte demasiado fuerte. No nos cuadra que, habiéndolo perdido todo, habiendo sufrido la muerte de muchos de los suyos, sigan proclamando en pintadas sobre sus tiendas de refugiados: "Jesús es la Luz del Mundo". Para nosotros, que nos ponemos de perfil cada día con tal de no desentonar demasiado, el martirio de nuestros hermanos es una denuncia. Quizá por eso, nos resulte más fácil repetir a coro "Je suis Charlie Hebdo", que denunciar la persecución anticristiana, orar por nuestros hermanos y ayudarles. Sólo el Papa Francisco clama cada día por los cristianos perseguidos, con palabras acalladas por los medios.

Pero "la sangre de los mártires es semilla de cristianos", como recordó el P. Medina en su homilía, citando a Tertuliano. Este martirio comunitario es una ocasión única para nosotros, cristianos acomodados, para que despertemos de nuestro letargo y seamos verdaderos discípulos de nuestro Maestro, verdaderos hijos de la Luz, verdaderos niños de nuestra Madre María, la Reina de los mártires.

"¡Mártires de Cristo, rogad por nosotros!"

Para ayudar a los cristianos perseguidos: Ayuda a la Iglesia Necesitada (fundación de la Santa Sede) - https://www.ain-es.org/

*Emilio Jesús Alegre del Rey, es Farmacéutico especialista en Farmacia Hospitalaria. Junto a su esposa Maribel de la Marta es responsable en Cádiz de “Spei Mater”, Asociación pro Vida de la Iglesia Católica http://speimater.com/  y ambos son Directores del Secretariado de Defensa de la Vida de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Es también portavoz de la Plataforma por los Cristianos Perseguidos. Puede conocer sus escritos en: http://eticamed.blogspot.com.es/

"¡Mártires de Cristo, rogad por nosotros!"


domingo, 29 de marzo de 2015

CUARESMA: “El camino de Jesús es la humildad, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación”


Homilía del Papa Francisco en la celebración del Domingo de Ramos


"En el centro de esta celebración, que se presenta tan festiva, está la palabra que hemos escuchado en el himno de la Carta a los Filipenses: «Se humilló a sí mismo». La humillación de Jesús.

Esta palabra nos desvela el estilo de Dios y, en consecuencia, el que debe ser del cristiano: la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde.

Humillarse es ante todo el estilo de Dios: Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades. Esto se aprecia bien leyendo el Libro del Éxodo: ¡Qué humillación para el Señor oír todas aquellas murmuraciones, aquellas quejas! Estaban dirigidas contra Moisés, pero, en el fondo, iban contra él, contra su Padre, que los había sacado de la esclavitud y los guiaba en el camino por el desierto hasta la tierra de la libertad.

En esta semana, la Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, seguiremos este camino de la humillación de Jesús. Y sólo así será «santa» también para nosotros.

Veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él. Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas. Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechor; abandonado por sus discípulos; llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado. Escucharemos cómo Pedro, la «roca» de los discípulos, lo negará tres veces. Oiremos los gritos de la muchedumbre, soliviantada por los jefes, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen. Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas. Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.

Esta es la vía de Dios, el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.

Al recorrer hasta el final este camino, el Hijo de Dios tomó la «condición de siervo». En efecto, la humildad quiere decir servicio, significa dejar espacio a Dios despojándose de uno mismo, «vaciándose», como dice la Escritura. Este «vaciarse» es la humillación más grande.

Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito... Es la otra vía. El maligno se la propuso también a Jesús durante cuarenta días en el desierto. Pero Jesús la rechazó sin dudarlo. Y con él, sólo con su gracia, con su ayuda, también nosotros podemos vencer esta tentación de la vanidad, de la mundanidad, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida.

En esto, nos ayuda y nos conforta el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás: un familiar enfermo, un anciano solo, una persona con discapacidad, un sin techo...

Pensemos también en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y pensemos en nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy, hay muchos. No reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes. Lo siguen por su camino. Podemos hablar, en verdad, de «una nube de testigos»: los mártires de hoy.

Durante esta semana, emprendamos también nosotros con decisión este camino de la humildad, con mucho amor a Él, nuestro Señor y Salvador. El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros".

EVANGELIO DOMINICAL (audios): Domingo de Ramos – Ciclo B


“Yo doy mi vida voluntariamente” (Mc 14,1-72.15,1-47 ) 

sábado, 28 de marzo de 2015

VIVENCIAS PERSONALES: Pregón argentino al Nazareno de Santa María de Cádiz

La Sagrada Imagen de Nuestro Padre
Jesús Nazareno, Regidor Perpetuo de Cádiz
Queridos amigos y hermanos: el pasado martes 10 de marzo dio comienzo el Solemne Quinario en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Regidor Perpetuo de Cádiz, que se desarrolló hasta el sábado día 14. Las Eucaristías, que dieron comienzo a las 8 de la tarde, estuvieron precedidas del rezo del Santo Rosario, ejercicio del Quinario y meditación, y yo fui invitado a ocupar la sagrada cátedra, celebrando cada Misa.

Al domingo siguiente, que coincidía con el cuarto de la Cuaresma, se celebró la Función Principal de Instituto de esta Cofradía ante la presencia de la Alcaldesa, de varios miembros de la Corporación Municipal, del Presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, de representantes del Colegio de Graduados Sociales, de otras entidades, de la mayoría de Hermandades de la ciudad y, por supuesto, de cientos de hermanos que no quisieron perderse la Eucaristía más solemne y trascendente de las que celebra la Cofradía a lo largo del año.

También presidí esta Función Principal. Al igual que la lectura correspondiente del Evangelio (Juan 3,14-21), me invitaron a dar la homilía desde el púlpito para dirigirme a los fieles y sobre todo a Jesús Nazareno, a quien rendí tributo con unas sentidas y emocionadas palabras de amor y devoción. Nunca había predicado desde un púlpito, el Nazareno de Cádiz, fue quien lo mereció

Fueron para mí unos hermosos días compartidos en la devoción al Nazareno. Luego de la misa de la Función Principal y conversando con unos hermanos de la Junta de Gobierno me decía:

- ¿Sabe padre lo que Ud. ha hecho en la homilía?

- No, le respondí.

- Ud. ha realizado en pregón.

"Nunca había predicado desde un púlpito, el
Nazareno de Cádiz, fue quien lo mereció"
Y me sorprendió gratamente el comentario porque si bien estoy transitando mi 3º curso en Cádiz, no había tenido oportunidad de escuchar ningún pregón. Yo simplemente había preparado una homilía para hablarle de corazón a corazón al Nazareno y, eso fue, un devoto monólogo exclamativo en el cual quise alabarle y reconocerle como Rey y Señor de nuestros corazones.

Luego en casa, rezando y meditando recordaba aquellas enseñanzas en el Seminario cuando cursábamos “Oratoria sagrada” que es un subgénero de la oratoria y que se utiliza para predicar el Evangelio y las verdades de la fe. En los manuales se la vincula estrechamente con el género deliberativo o político.

La oratoria –en general- es el arte de persuadir por medio de la palabra. A través de los distintos tipos de discurso, la oratoria pretende convencer de unas ideas y unas actitudes al auditorio para influir en sus actitudes. Algunos autores enseñan que además de poder influir en las decisiones del auditorio, el discurso tiene una gran importancia por su calidad científica y artística, por su cuidado lenguaje, por la solemnidad de las ocasiones en que se pronuncia y por las temáticas de que trata.

Hay distintas clases de oratoria: forense, militar, política, didáctica o académica, de vulgarización y la oratoria sagrada. En ésta última los discursos son de carácter religioso en los que predominan tres temas esenciales: moral, dogmas y liturgia. La oratoria sagrada debe tener una serie de cualidades, como claridad, unidad y propiedad. En este tipo de oratoria, el orador debe tratar no sólo de persuadir y convencer, sino también de conmover a su auditorio.

Y dentro de la oratoria popular encontramos, por fin, al pregón. El pregón nació como un acto de promulgación en voz alta de un asunto de interés para el público y, particularmente, el acto con el que se inicia una celebración. Con el paso de los años comenzaron a acompañarlos con música, pasando de un modo de venta para convertirse en un género musical.

Foto de la Solemne Función Principal de
Instituto en honor al Nazareno de Santa María
En un viejo manual de oratoria se dice que un pregón es “una composición poética, por lo general en verso (aunque puede estar también en prosa), a veces recitada y a veces cantada, que se utiliza para alabar algún tipo de persona, objeto o de mercancía que se pretende vender”.

El pregonero tuvo su auge al final del siglo XIX y comienzos del siglo XX, para después ir desapareciendo de las ciudades paulatinamente con el tamaño de los edificios, otros sistemas de comunicación o la propia inseguridad.

En la España de hoy está muy unido al inicio de las fiestas de nuestros pueblos, tanto civiles como religiosas, y en nuestra querida Andalucía, muy unido a la devoción popular de las cofradías y hermandades, que lo tienen para sus momentos más importantes y significativos de sus celebraciones.

Y así fue, que sin querer ni pretenderlo, según el buen oído de estos queridos hermanos cofrades, hice mi primer pregón en tierras gaditanas: un pregón argentino al Nazareno de Santa María de Cádiz.

Se los comparto para quien quiera escucharlo.

Con mi bendición.
Padre José Medina.

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): “Quien no quiere para siempre no sabe lo que es amar”



DÉCIMO PROGRAMA DEL CICLO


viernes, 27 de marzo de 2015

PAPA FRANCISCO: D. Carlos Osoro da siete claves sobre su persona y mensaje

D. Carlos Osoro, libro en mano, presenta
"Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia".
Queridos amigos del blog: el arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro presidió en la parroquia de San Jerónimo el Real la presentación del libro “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia”, de mi autoría, donde analizo las claves teológico-ignacianas de Jorge Mario Bergoglio, estudiando todo su magisterio publicado en la casi treintena de libros que se fueron publicando con sus escritos antes de ser llamado a la Sede Petrina.

En el acto me acompañaron, además de monseñor Osoro, Manuel María Bru, quien organizó a través de “Crónica Blanca” el evento y ejerció de anfitrión presentándome, y Carlos García Costoya, director de Ediciones Xerión, quien publicó la edición española del libro.

Les comparto la disertación completa de D. Carlos Osoro, donde nos presenta en siete claves los aspectos que descubrió o profundizó sobre la persona y el mensaje del Papa Francisco, a través de la lectura de mi libro. La numeración de cada párrafo y sus títulos son añadidos explicativos míos que sintetizan cada una de los aspectos presentados por el disertante.


D. Carlos Osoro y sus siete claves sobre el Papa Francisco (texto completo)

Muchas gracias José Antonio y muchas gracias Carlos, por vuestra invitación. Muchas gracias a ti, Manuel Bru, por invitarme a estar aquí esta tarde con vosotros.

Hablando de este libro, yo no voy a decir siete cosas, pero sí siete aspectos que he visto detrás de la lectura del mismo. Yo no me había puesto de acuerdo (con el autor) para coincidir con el número bíblico, pero sin embargo, si me parecía que los debía decir.


1º Aspecto: Francisco es fruto de una decisión fundamental en su vida luego de su encuentro con Jesús

Detrás de esta lectura, y los que lo leáis lo podréis ver, yo he visto a un pastor, a un hombre de Iglesia, que toma una decisión fundamental en su vida, que es hablar no sólo con palabras sino con obras de Jesucristo Nuestro Señor, y hacerlo en todos los lugares donde se hacía presente. A través de estas páginas se ve como esta decisión es fundamental en su vida. Desde el momento en que él tiene un encuentro fundamental con Nuestro Señor Jesucristo, toma esta decisión de acercar el rostro del Señor, con obras y palabras, a los hombres.


2º Aspecto: Francisco es amigo y testigo de Jesús

Ciertamente es un amigo del Señor. Él no habla de memoria. No es un testigo que inventa cosas para poder defenderse, como los malos testigos. Es un testigo que pasa horas delante de Nuestro Señor Jesucristo, y que desde ese diálogo sincero y abierto con Nuestro Señor, él comprende y conoce más a Jesucristo, y observa, ve y lee todo lo que acontece desde Nuestro Señor Jesucristo. ¡Gran amigo del Señor!


3º Aspecto: Francisco es transmisor de su experiencia de Jesucristo

Es transmisor de una experiencia y una vivencia fundamental en su vida. Al fin y al cabo como un Cardenal de la Iglesia que trabaja en el Vaticano me decía hace un poco tiempo coincidiendo yo un miércoles allí y abriendo la ventana de su despacho, me dijo: “Esto que vemos –estaba la Plaza llena de gente- si fuese un día, si fuese al principio, pero es que pasa un miércoles y otro miércoles, y cada día más. Y todo ello porque habla desde lo que vive. Transmite una vivencia singular y especial”. Experiencia de Cristo y de lo que tiene que ser el discípulo de Cristo y la Iglesia en medio de este mundo.


El P. José Medina escuchando con atención
 la exposición del Arzobispo de Madrid
4º Aspecto: Francisco es protagonista e impulsor de una nueva era histórica de la Iglesia

El papa Bergoglio, tal y como se lee en el libro, hace posible que con su manera de hablar, de comunicar, y con las tareas que propone a la Iglesia, nos está diciendo que hay un estallido de una nueva era histórica que estamos viviendo, y que ahí tiene que estar presente la Iglesia y el discípulo del Señor. Que no podemos vivir para nosotros mismos, que si somos algo los discípulos del Señor, es para ir juntos y por tanto vivir una comunión profunda que alcanzamos en Cristo, y para hacer verdad aquellas palabras del Señor antes de subir a los Cielos les dijo a los apóstoles y en ellos a nosotros: “Id por el mundo y anunciad el Evangelio”. Él quiere que en esta nueva época que está comenzando, que está surgiendo, esté presente el Señor, su Palabra, pero especialmente las curas que el señor sigue haciendo a través de su cuerpo que es la Iglesia, que somos los que nos decimos cristianos, bautizados y miembros vivos de la Iglesia.


5º Aspecto: Francisco como Jesús mira a cada persona en su originalidad y luego le predica

El papa Bergoglio mira a la persona, a cada persona, en primer lugar, y ve lo que es esa persona: imagen, criatura y semejanza de Dios. Y después predica, si puede, no sólo con palabras sino también con los gestos y la manera de acercarse. Pero lo que primero hace es mirar a la persona, y eso recuerda a lo que leemos en el Evangelio que hace el Señor cuando se encuentra con mucha gente, y muy en concreto cuando está con la pecadora, cuando se encuentra con la samaritana, con Zaqueo, con aquel joven; el Evangelio siempre nos dice: “Lo miró, se le quedó mirando”. Eso es lo primero. Para poder hacer algo por alguien hay que mirarle en la originalidad que tenemos cada uno de nosotros. Y esa originalidad es de una belleza extraordinaria ver como el papa Francisco lo hace y nos lo dice: mira a la persona y luego predica.


6º Aspecto: Francisco ha hecho que la gente mirándole a él, vuelva a mirar a la Iglesia

En todo el libro se ve algo que es especialmente importante, por ejemplo cuando se describe, no solamente el lenguaje que utiliza el Santo Padre, que es un lenguaje cercano, que le entiende todo el mundo, es fácil entenderle. Recuerdo aquí que pone un ejemplo de cuando dice el autor, -son palabras del Papa-: “La misericordia de Dios es como el amor de una madre por sus hijos que sufren: una fuerza que vivifica” (Cfr. José Antonio Medina Pellegrini, Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia, Editorial Xerión, Madrid, 2014, pág. 76). Esto es lo que el Papa tiene. El “aquí me tienes” que le dijo al Señor un día, es expresión de una fuerza que él tiene en su vida, porque ha dejado entrar al Señor en su vida y vivifica al que con Él está.

Yo no sé si os dais cuenta, pero los grandes milagros –si se puede medir así- que lo son en el fondo y son del Papa es que mucha gente que estaba mirando para otro lugar distinto a para donde miraba la Iglesia, vuelve otra vez a mirar a la Iglesia, y la mira mirando al Santo Padre, mirando al papa Francisco. En el fondo a mí no me extraña que tenga una devoción singular a la Santísima Virgen María porque fue la decisión que tomó la Virgen María el día en que Dios le dijo si prestaba la vida para hacer presente al Señor entre los hombres, para darle rostro humano a Jesucristo. Ella dijo: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Es la misma decisión –que a través de todas estas páginas- que el mismo Papa ha tomado. Es la decisión que aparece también y que explican de alguna manera las claves teológicas de las cuales hace un momento nos hablaba cuando presentaba su libro el autor, el padre José Antonio Medina.


7º Aspecto: Francisco escribe su vida con la tinta de su propia sangre

¿Qué he visto? He visto un compromiso de sangre, es decir, no de oídas, de palabras, de gestos que pueden quedar muy bien, es un compromiso que hace con su propia vida. A él no le importa salir solo, salir sin nadie, porque sabe que la defensa la tiene con el mismo Jesucristo, que es el que nos cuida. Él quiere escribir la vida con una tinta que es su propia sangre, y con una pluma que es su propia vida, que un día –como decía al principio- tomó una decisión y le dijo al señor: Escribe lo que tú quieras con mi vida, pero escríbelo con la tinta que es mi propia sangre.

***

Esto es lo que yo he visto detrás de este libro y es lo que os quería decir porque todo lo demás lo han dicho los que han hablado, mucho mejor que yo, pero sin embargo, sí que merece la pena, y los invito a que leáis este libro, no porque me dé ninguna comisión el autor, sino porque merece la pena, el acercarse así de esta manera al papa Francisco, que es un regalo que nos ha hecho el Señor teniéndole a él como sucesor de Pedro, pero sobre todo también es un regalo que nos hacen personas como el padre José Antonio Medina, que es capaz de ponernos así de primera mano una fotografía tan bella y tan hermosa del papa Francisco.

Muchas gracias.

D. Carlos Osoro
Arzobispo de Madrid
10 de marzo de 2015.


jueves, 26 de marzo de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA: “Oremos intensamente por el Sínodo de la familia”



Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 25 de marzo de 2015 en la Plaza de San Pedro.



Catequesis sobre la Familia



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Buenos días pero no una bonita jornada ¿eh?

Hoy la audiencia se lleva a cabo en dos lugares diferentes, como hacemos cuando llueve: vosotros aquí en la plaza, y muchos enfermos en el Aula Pablo VI que siguen la audiencia a través de las pantallas gigantes. Ahora, como un gesto de fraternal cortesía, les saludamos con un aplauso. ¡Y no es fácil aplaudir con el paraguas en la mano! ¿Eh?

En nuestro camino de catequesis sobre la familia, hoy es una etapa un poco especial: será una parada de oración.

El 25 de marzo en la Iglesia celebramos solemnemente la Anunciación, inicio del misterio de la Encarnación. El arcángel Gabriel visita a la humilde joven de Nazaret y le anuncia que concebirá y dará a luz al Hijo de Dios. Con este Anuncio, el Señor ilumina y refuerza la fe de María, como después hará también por su esposo José, para que Jesús pueda nacer en una familia humana. Esto es muy bonito: nos muestra profundamente el misterio de la Encarnación, así como Dios lo que ha querido, que comprende no solamente la concepción en el vientre de la madre, sino también la acogida en una verdadera familia. Hoy quisiera contemplar con vosotros la belleza de esta unión, de esta condescendencia de Dios; y podemos hacerlo recitando juntos el Ave María, que en la primera parte retoma precisamente las palabras que el ángel dirige a la Virgen. Rezamos juntos:

«Dios te salve María llena eres de gracia el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte. Amén»

Y ahora un segundo aspecto: el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación, en muchos países se celebra la Jornada por la Vida. Por esto, hace 20 años, san Juan Pablo II en esta fecha firmó la Encíclica Evangelium vitae. Para recordar tal aniversario hoy están presentes en la plaza muchos miembros del Movimiento por la Vida. En la Evangelium vitae la familia ocupa un lugar central, en cuanto es el seno de la vida humana. La palabra de mi venerado predecesor nos recuerda que la pareja humana ha sido bendecida por Dios desde el principio para formar una comunidad de amor y de vida, en la que está confiada a la misión de la procreación. Los esposos cristianos, celebrando el sacramento del Matrimonio, se hacen disponibles a honrar esta bendición, con la gracia de Cristo, para toda la vida. La Iglesia, por su parte, se compromete solemnemente a cuidar de la familia que hace, como don de Dios para su misma vida, en las buenas y en las malas: la unión entre Iglesia y familia es sagrada e inviolable. La Iglesia, como madre, no abandona nunca a la familia, tampoco cuando está abatida, herida y mortificada de muchas formas. Ni siquiera cuando cae en el pecado, o se aleja de la Iglesia; siempre hará de todo para tratar de curarla y de sanarla, invitarla a la conversión y reconciliarla con el Señor.

Pues bien, si esta es la tarea, parece claro de cuánta oración necesita la Iglesia para ser capaz, en cada tiempo, para cumplir esta misión. Una oración llena de amor por la familia y por la vida. Una oración que sabe alegrarse con quien se alegra y sufrir con quien sufre.

Esto es lo que, junto con mis colaboradores, hemos pensado proponer hoy: renovar la oración por el Sínodo de los Obispos sobre la familia. Lanzamos de nuevo este compromiso hasta el próximo octubre, cuando tendrá lugar la Asamblea sinodal ordinaria dedicada a la familia. Quisiera que esta oración, como todo el camino sinodal, sea animada por la compasión del Buen Pastor por su rebaño, especialmente por las personas y las familias que por distintos motivos están “cansadas y agobiadas, como ovejas sin pastor”. Así, sostenida y animada por la gracia de Dios, la Iglesia podrá estar aún más comprometida, y aún más unida, con el testimonio de la verdad del amor de Dios y de su misericordia por las familias del mundo, ninguna excluida, tanto dentro como fuera del redil.

Os pido por favor que no falte vuestra oración. Todos - el Papa, los cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, fieles laicos -  todos estamos llamados a rezar por el Sínodo. ¡Es necesario, no lo olvidéis!  Invito a rezar también a los que se sienten alejados, o que ya no están acostumbrados a hacerlo. Esta oración por el Sínodo de la familia es por el bien de todos. Sé que esta mañana os han dado una imagen y que la tenéis entre las manos. Tal vez esté un poco mojada… Os invito a conservarla y llevarla con vosotros, así en los próximos meses podéis recitarla a menudo, con santa insistencia, como nos ha pedido Jesús. Ahora la recitamos juntos:


miércoles, 25 de marzo de 2015

JESÚS (audios): La Anunciación del Señor (25 de marzo)




Oración

        Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 24 de marzo de 2015

MIS LIBROS: Crónica de la presentación en Madrid de “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia”

D. Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, inicia con una oración el acto.
El arzobispo Carlos Osoro presidió en la parroquia madrileña de San Jerónimo el Real la presentación del libro Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia, en el que su autor, el sacerdote argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, analiza las claves teológico-ignacianas de Jorge Mario Bergoglio.

En el acto intervinieron, además de monseñor Osoro y el padre Medina Pellegrini, Manuel María Bru, que en su condición de vicario de los Jerónimos ejerció de anfitrión presentando al autor, y Carlos García Costoya, director de Ediciones Xerión.

El primer estudio sobre el pensamiento del Papa Francisco

Soy jesuita, soy hijo de la Iglesia recoge y adapta la tesina de licenciatura del autor, defendida en 2014 en la Universidad Pontificia de Comillas, considerada el primer estudio científico sobre el pensamiento del hoy papa Francisco.

En la investigación se analiza la formación intelectual de Bergoglio como jesuita, y la manera en que los principios y claves ignacianas han influido en su obra escrita durante sus años de sacerdote y obispo, y que ahora se manifiesta en sus palabras y gestos como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

Medina Pellegrini es una de las personas que mejor conoce la vida y obra de Jorge Mario Bergoglio, ya que además del profundo estudio que ha realizado de los escritos del hoy papa Francisco desde sus primeros pasos sacerdotales, tiene un conocimiento del pontífice como persona, ya que desempeñó el cargo de Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social en la Conferencia Episcopal Argentina.

Osoro habla del Papa Francisco como un pastor

Osoro: "Estamos viviendo una nueva era histórica con Francisco"
El arzobispo Osoro destacó en su intervención varios aspectos de la personalidad del papa Francisco, que reflejan su pertenencia a la Compañía de Jesús y la asimilación de la espiritualidad ignaciana.

«Detrás de esta lectura he visto a un pastor, a un hombre de Iglesia, que toma una decisión fundamental en su vida, que es hablar, no sólo con palabras sino con obras, de Jesucristo Nuestro Señor, y hacerlo en todos los lugares donde se hace presente. A través de estas páginas se ve como esta decisión es fundamental en su vida, acercar a los hombres el rostro del Señor, con obras y palabras.»

«Ciertamente -afirma Osoro- el papa Bergoglio es un amigo del Señor. Él no habla de memoria. No es un testigo que inventa cosas para poder defenderse, como hacen los malos testigos. Es un testigo que pasa horas en oración, y a través de ese diálogo abierto y sincero con el Señor, comprende y conoce más a Jesucristo, y observa y ve todo lo que acontece de Nuestro Señor Jesucristo.»

El Papa nos está diciendo que ha estallado una nueva era histórica

En el análisis que Osoro hace de Soy jesuita, soy hijo de la Iglesia, vincula las conclusiones del autor con las palabras actuales del «papa Bergoglio, que tal y como se lee en el libro, con su manera de hablar, de comunicar, y con las tareas que propone la Iglesia, nos está diciendo que hay un estallido de una nueva era histórica que estamos viviendo, y que ahí tiene que estar presente la Iglesia y el discípulo del Señor.»

Medina muestra los libros editados por Bergoglio antes de
ser Papa sobre los cuales fundamentó su investigación.
«El papa Bergoglio mira a la persona, a cada persona, y ve lo que es esa persona: imagen y semejanza de Dios. Y después lo predica, no sólo con palabras sino también con los gestos y la manera de acercarse. Lo que hace es ir a la persona, y eso recuerda a lo que leemos en el Evangelio que hace el Señor cuando se encuentra con mucha gente, y muy en concreto cuando está con la pecadora, con la samaritana o con Zaqueo. En todos esos casos el Evangelio siempre nos dice: Lo miró, se le quedó mirando…; porque para poder hacer algo por alguien hay que mirarle en la originalidad que tenemos cada uno de nosotros. Y es de una belleza extraordinaria ver como el papa Francisco lo hace y nos lo dice: primero mira a la persona y luego nos lo predica.»

«En todo el libro –explica Osoro- se ve algo muy importante, como cuando se describe, no solamente el lenguaje que utiliza el Santo Padre, que es un lenguaje cercano, que le entiende todo el mundo, que es fácil entenderle… No sé si os dais cuenta, pero los grandes milagros del Papa es que mucha gente que estaba mirando para un lugar distinto para el que miraba la Iglesia, vuelve otra vez a mirar a la Iglesia, y lo hace mirando al papa Francisco. En el fondo no me extraña que tenga una devoción singular a la Santísima Virgen María porque fue la decisión que tomó cuando Dios le dijo si prestaba la vida para darle rostro humano a Jesucristo.»

Parte del auditorio presente escuchando con atención a D. Carlos Osoro
El arzobispo puso especial énfasis en recalcar que en el papa Francisco se aprecia «un compromiso de sangre… no de oídas, de palabras, de gestos, es un compromiso que hace con su propia vida. Él quiere escribir la vida con una tinta que es su propia sangre, y con una pluma que es su propia vida. Un día tomó una decisión y le dijo al Señor: Escribe lo que tú quieras con mi vida, pero escríbelo con la tinta que es mi propia sangre.»

«El papa Francisco -concluyó Osoro- es un regalo que nos ha hecho el Señor como sucesor de Pedro, pero también es un regalo que nos hacen persona como el P. José Antonio Medina, que es capaz de ponernos de primera mano una fotografía tan bella y tan hermosa del papa Francisco.»

El autor, un sacerdote argentino residente en España

José Antonio Medina Pellegrini (San Martín-Mendoza, Argentina, 1963) es sacerdote, periodista y escritor. Residente en España desde hace seis años, actualmente es director espiritual del seminario mayor diocesano de San Bartolomé de Cádiz, y colaborador habitual de diversos medios de comunicación. Desde la llegada a la sede petrina del papa Francisco ha recorrido gran parte de la geografía española impartiendo conferencias sobre su vida y mensaje.

* Las fotos son gentileza de Alberto Juan Domián.

* Artículo original de “Religión en Libertad”

lunes, 23 de marzo de 2015

ENTREVISTAS: Presentando “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia” en “Iglesia Noticia” de Getafe



Entrevista sobre el libro “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia”, realizada al Pbro. José Antonio Medina Pellegrini por el Pbro. Julián Lozano López en "Iglesia Noticia” de Cadena Cope Madrid Sur, en la emisión del Domingo 22 de marzo de 2015.

SANTORAL (audios): Santo Toribio de Mogrovejo (23 de marzo)





Señor, tú que has querido acrecentar la Iglesia mediante los trabajos apostólicos y el celo por la verdad de tu obispo santo Toribio, concede al pueblo a ti consagrado crecer constantemente en fe y en santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 22 de marzo de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto”

5º Domingo de Cuaresma
Ciclo B
Evangelio: Juan 12, 20-33

En aquel tiempo, había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta. Éstos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: «Señor, queremos ver a Jesús». Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Él les respondió: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.

»Ahora mi alma está turbada. Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre, glorifica tu Nombre». Vino entonces una voz del cielo: «Le he glorificado y de nuevo le glorificaré». La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: «Le ha hablado un ángel». Jesús respondió: «No ha venido esta voz por mí, sino por vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí». Decía esto para significar de qué muerte iba a morir.

Palabra del Señor.


El episodio del Evangelio de hoy se sitúa inmediatamente después de la entrada de Jesús en Jerusalén para la fiesta de la Pascua, a la cual acudían personas provenientes de distintas naciones. La Palabra de Dios nos invita a disponernos para comprender desde la fe el sentido de lo que vamos a conmemorar en la Semana Santa: el misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Tratemos de aplicar a nuestra vida lo que nos dice hoy el Señor, teniendo en cuenta también las otras lecturas bíblicas [Jeremías 31, 31-34; Salmo 51 (50); Hebreos 5, 7-9].

1.- Queremos ver a Jesús

Los griegos del Evangelio querían ver a Jesús quizá porque habían oído hablar de Él y deseaban verificar lo que se decía acerca de sus enseñanzas y sus obras maravillosas. Nosotros, desde la fe en Aquél que se nos presenta como autor de salvación eterna (Hebreos 5, 9), necesitamos reconocerlo y profundizar en nuestro conocimiento de Él. Esto sólo nos es posible cuando abrimos nuestras mentes y nuestros corazones para que Él mismo, la Palabra de Dios hecha carne, Dios hecho hombre, nos enseñe el camino hacia la vida eterna: el camino que Él nos muestra con su ejemplo de vida, una vida entregada al cumplimiento de la voluntad de su Padre, el Dios que también Él mismo nos reveló en sus propias acciones como Amor infinito y misericordioso.

Dios se nos da a conocer en su Hijo Jesucristo, cumpliendo su promesa hecha a través del profeta Jeremías: “Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: reconoce al Señor. Porque todos me conocerán…” (Jer 31, 34). Para lograr nosotros este conocimiento es necesaria nuestra renovación interior: Crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme [Salmo 51 (50)].         
                  
2.- Si el grano de trigo al caer en la tierra no muere, queda él solo…

La imagen de la semilla, que aparece constantemente en los Evangelios, es empleada por Jesús para referirse al Reino de Dios. En el Evangelio según san Juan, Jesús mismo se identifica con la semilla de trigo que se hunde en la tierra y muere para producir una abundante cosecha. La semilla tiene que morir para transformarse en la planta que hace posible el crecimiento de las espigas cargadas de granos, de los que proviene la harina que a su vez va a ser amasada para convertirse en pan, en alimento que da nueva vida.

En el sacramento de la Eucaristía, memorial del sacrificio redentor de Jesucristo, el producto de la semilla de trigo se convierte en signo de su presencia renovadora y de la vida eterna que Él mismo nos comunica al recibir nosotros como alimento espiritual su cuerpo glorioso, pan de vida eterna, expresando nuestra intención de seguirlo e identificarnos con Él, lo cual implica que estamos dispuestos a entregar también nuestra vida a su servicio, es decir, al servicio del Reino de Dios que es el reinado del Amor. 

3.-  Pero cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo

Cuando Jesús dice que va a ser levantado de la tierra, se refiere tanto a su muerte en la cruz como a su resurrección gloriosa. No podemos separar lo uno de lo otro, pues se trata del misterio pascual: el paso a una vida nueva a través de la pasión redentora.

La parte final del pasaje evangélico de este último domingo de Cuaresma contiene una alusión anticipada a lo que sería su oración en el huerto de Getsemaní la víspera de su pasión. En el Evangelio según san Juan, Jesús dice ¡Siento en este momento una angustia terrible! ¿Y qué voy a decir? ¿Diré: “Padre, líbrame de esta angustia”? ¡Pero precisamente para esto he venido! En los otros tres Evangelios, la oración es similar: “Padre, si es posible, líbrame de este trago amargo, pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” (o “que no se haga mi voluntad, sino la tuya”). A la misma oración se refiere la carta a los Hebreos en la segunda lectura: Cristo… con voz fuerte y muchas lágrimas oró y suplicó a Dios, que tenía poder para librarlo de la muerte; y añade inmediatamente que por su obediencia, Dios lo escuchó, lo cual quiere decir que Dios Padre le respondió positivamente, no librándolo de la muerte de cruz, sino resucitándolo y glorificándolo después de ella, tal como lo había dicho la voz venida del cielo: “Ya lo he glorificado, y lo voy a glorificar otra vez” (Jn 12, 28).

Dispongámonos a celebrar la Semana Santa de tal modo, que al identificarnos plenamente con Él poniéndonos al servicio del Reino de Dios, se realice también en nuestras vidas su misterio pascual, y se cumpla así en cada uno de nosotros lo que ha dicho Jesús: “Donde yo esté, allí estará también el que me sirva”.

Gabriel Jaime Pérez, S.J.