domingo, 25 de enero de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: “Convertíos y creed en la Buena Nueva”

  Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 1,14-20


Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:
«El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».
Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres».
Al instante, dejando las redes, le siguieron.
Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó.
Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él.
Palabra del Señor.

El Evangelio según san Marcos, del cual se toman la mayoría de las lecturas evangélicas dominicales de este año, nos presenta hoy el comienzo de la predicación de Jesús (Marcos 1, 14-20). Las otras lecturas bíblicas [Jonás 3, 1-5.10; Salmo 25 (24), 1 Corintios 7, 29-31] nos pueden servir de ayuda para complementar nuestra reflexión sobre el sentido del mensaje central de este domingo: la Buena Noticia de la llegada y cercanía del Reino de Dios en la persona de nuestro Señor Jesucristo, y el llamamiento que Él nos hace a convertirnos y a seguirlo para colaborar en su plan de salvación.
1.- “Se ha cumplido el plazo, el Reino de Dios está cerca”
Esta es la primera frase que pronuncia Jesús en su vida pública al iniciar su predicación, según nos cuenta el Evangelio. Dios había prometido a través de los profetas del Antiguo Testamento que vendría un Mesías, un hombre ungido o consagrado por Él para establecer su reinado en la tierra, es decir, para hacer presente en medio de la humanidad el poder de su amor, un amor capaz de liberarnos de la injusticia y de todas las demás formas de violencia si lo acogemos con fe y nos alineamos con su proyecto de construcción de una nueva forma de relacionarnos los unos con los otros como hermanos, porque somos todos hijos del mismo Creador.
Lo que Jesús proclama al iniciar su predicación es que el tiempo de la realización de aquellas promesas proféticas ya ha llegado con Él mismo, lo cual es precisamente una buena nueva, una buena noticia, que es lo que significa originariamente el término “evangelio”. Pero, además, hay un detalle en esta primera proclamación de la Buena Nueva: Jesús, no sólo con sus palabras sino con su forma de actuar, proclama y revela a un Dios que está cerca, que ha querido llegar hasta nosotros, un Dios próximo, muy diferente del distante y lejano que concebían las religiones paganas. En Jesús llega a su plenitud la manifestación personal del mismo Dios que doce siglos antes de Cristo se había revelado a Moisés con el nombre Yahvé -“Yo soy”- para decirle que había “bajado” a liberar a su pueblo de la esclavitud (Éxodo 3, 7-8; 13-15), y que siete siglos también antes de la era cristiana había sido anunciado por el profeta Isaías como el Emmanuel o “Dios-con-nosotros” (Isaías 7, 14).                
2.- “Conviértanse y crean en el Evangelio”
Inmediatamente después de la proclamación de la cercanía y llegada del Reino de Dios, Jesús invita a sus oyentes a la conversión y a la fe en la Buena Noticia. Hay un contraste muy claro entre el contenido de la predicación de Jonás en el Antiguo Testamento, que se nos presenta en la primera lectura de este domingo, y la predicación de Jesús. Jonás profiere una amenaza de destrucción; Jesús proclama una noticia alegre y constructiva.
Esto significa un cambio muy importante en la evolución del concepto de Dios que se presenta en la Biblia al pasar del Antiguo al Nuevo Testamento. Si bien es cierto que el Dios que describe el relato de la predicación de Jonás en la capital del reino de Asiria, al norte de Israel, es un Dios compasivo que “se arrepintió de la catástrofe con que había amenazado a Nínive y no la ejecutó”, el Dios revelado por Jesús ya no se presenta como quien amenaza, sino como quien invita amablemente a los que quieran seguirlo a colaborar con Él en la construcción de un mundo nuevo.
Este es precisamente el sentido de la invitación a convertirnos y creer en el Evangelio, que resonará nuevamente para nosotros el próximo 22 de febrero, miércoles de ceniza, cuando comience el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Una invitación a cambiar nuestras actitudes egoístas y desviadas del camino del bien, por una nueva forma de vida en la que le abramos libremente a Dios el espacio necesario en nuestra existencia personal y en nuestro entorno, para que el poder de su amor actúe constructivamente en nosotros.     
3.- Les dijo: “Vengan conmigo”… Inmediatamente dejaron las redes y le siguieron
El domingo pasado el Evangelio según san Juan nos presentaba el relato del inicio de la vocación de tres de los primeros discípulos de Jesús. El Evangelio según san Marcos nos cuenta hoy la definición de su llamamiento a cuatro pescadores, los mismos tres primeros y otro más. La definición del llamamiento es clara y directa: “Vengan conmigo”. Pero no es una orden, es una invitación, una propuesta. Aquellos pescadores fueron de tal modo persuadidos por la propuesta de Jesús y motivados por su personalidad, que “inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron”.
También cada uno de nosotros es invitado por el Señor -y esa invitación puede estar repitiéndose aquí y ahora- a seguirlo en un estado de vida y en una forma de trabajo específicos para contribuir a que el Reino de Dios sea acogido en la sociedad concreta de la que formamos parte. Para que ese seguimiento sea una realidad, tenemos que dejar las redes, es decir, deshacernos de todo cuanto nos en-reda y por lo mismo nos paraliza para emprender el camino que Dios nos indica como aquél que nos conduce a la verdadera realización del sentido de nuestra existencia.
Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 3º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“Creed en el Evangelio” (Mc. 1, 14-20)


sábado, 24 de enero de 2015

SANTORAL (audios): San Francisco de Sales (24 de enero)




ORACIÓN

Glorioso San Francisco de Sales, 
vuestro nombre porta la dulzura del corazón mas afligido;
vuestras obras destilan la selecta miel de la piedad;
vuestra vida fue un continuo holocausto de amor perfecto
lleno del verdadero gusto por las cosas espirituales,
y del generoso abandono en la amorosa divina voluntad.
Enséñame la humildad interior,
la dulzura de nuestro exterior,
y la imitación de todas las virtudes que has sabido copiar
de los Corazones de Jesús y de María. Amén

VIRGEN MARÍA (audios): María, Reina de la Paz (24 de enero)




ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ

Señora del mundo

y Reina de la Paz,
abraza a los hombres
en la caridad,
aleja los odios de la humanidad,
y lleva a tus hijos
al místico hogar.
Tú eres la Madre
del Rey de la Paz;
por eso Tú puedes
del suelo alejar
la sangre y el llanto,
la muerte y el mal.
¡Entrega a los hombres
el don de la Paz!

viernes, 23 de enero de 2015

PRO VIDA: Papa Francisco se unió vía Twitter a Marcha por la Vida en Estados Unidos

Queridos amigos y hermanos del blog: el Papa Francisco se unió a través de su cuenta de Twitter a las miles de personas que ayer jueves participaron en la Marcha por la Vida en Estados Unidos bajo el lema “Cada vida es un regalo”, y que coincidió con el 42° aniversario de fallo de “Rode vs Wade” que despenalizó el aborto en el país y que ha ocasionado, desde entonces, la práctica de 50 millones de abortos.

“Cada Vida es un Don. #marchforlife”, es el mensaje que el Santo Padre envió a través de su cuenta @Pontifex.

“Cada vida es un regalo, cada vida es única, importante y llena de posibilidades cada vida tiene un propósito fuera de nuestro entendimiento… cada uno de nosotros hace parte de un gran plan… cada vida es una sorpresa, una oportunidad de cambiar…”

Este es el eslogan de la marcha 2015 por la vida. Este evento que empezó como algo pequeño, ha ido creciendo hasta convertirse en el mayor evento pro-vida del mundo que reúne a millones de personas cada año.

Los organizadores de la marcha la describen como “la manifestación pacífica que se ha seguido en este sombrío aniversario todos los años desde 1973, es un testimonio de la verdad con respecto a la mayor violación de los derechos humanos de nuestro tiempo, el aborto” en su sitio web http://marchforlife.org/

Cientos de miles de personas se concentraron en Washington DC para pronunciarse a favor del derecho a la vida de los no nacidos y así lograr el cambio en la legislación estadounidense.

Esta marcha ha sido precedida por jornadas de oración y manifestaciones pacíficas, así como un “rally joven” que incluye conferencias, testimonios y charlas sobre el derecho a la vida y el rechazo al aborto en cualquier circunstancia.

La Marcha por la Vida comenzó en el National Mall y culminó frente al edificio de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos.

Por su parte, una nueva encuesta realizada en Estados Unidos por la empresa Marist Poll reveló que el 84 por ciento de estadounidenses prohibiría el aborto después del tercer mes de embarazo, y eso incluye a 7 de cada 10 de los que se consideran “pro-elección”.

jueves, 22 de enero de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA: “Es necesario proteger las familias para que puedan testimoniar la belleza del proyecto de Dios”


Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 21 de enero de 2015 en el Aula Pablo VI

Reflexión sobre su viaje a Sri Lanka y Filipinas

"Queridos hermanos y hermanas, buenos días:

hoy me detendré sobre el viaje apostólico en Sri Lanka y Filipinas, que he realizado la semana pasada. Después de la visita en Corea de hace algunos meses, me he dirigido nuevamente en Asia, continente de ricas tradiciones culturales y espirituales. El viaje ha sido sobre todo un encuentro lleno de alegría con las comunidades eclesiales que en esos países, dan testimonio de Cristo: les he confirmado en la fe y en la misionariedad.

Conservaré siempre en el corazón el recuerdo de la bienvenida festiva de parte de las multitudes -en algunos casos casi oceánicas- que han acompañado los momentos importantes del viaje. Además he animado el diálogo interreligioso al servicio de la paz, como también el camino de esos pueblos hacia la unidad y el desarrollo social, especialmente con el protagonismo de las familias y de los jóvenes.

El momento culminante de mi permanencia en Sri Lanka ha sido la canonización del gran misionero José Vaz. Este santo sacerdote administraba los sacramentos a los fieles, a menudo en secreto, pero ayudaba indistintamente a todos los necesitados, de cualquier religión y condición social. Su ejemplo de santidad y amor al prójimo continúa inspirando a la Iglesia en Sri Lanka en su apostolado de caridad y de educación. He indicado san José Vaz como modelo para todos los cristianos, llamados hoy a proponer la verdad salvífica del Evangelio en un contexto multireligioso, con respeto hacia los otros, con perseverancia y con humildad.

Sri Lanka es un país de gran belleza natural, cuyo pueblo está tratando de reconstruir la unidad después de un largo y dramático conflicto civil. En mi encuentro con las autoridades gubernamentales, subrayé la importancia del diálogo, del respeto por la dignidad humana, del esfuerzo de implicar a todos para encontrar soluciones adecuadas para la reconciliación y al bien común.

Las distintas religiones tienen un rol significativo para desarrollar al respecto. Mi encuentro con los exponentes religiosos ha sido una confirmación de buenas relaciones que ya existen entre las distintas comunidades. En tal contexto he querido animar la cooperación ya iniciada entre los seguidores de las distintas tradiciones religiosas, también para poder resanar con el bálsamo del perdón a los que aún se ven afectados por los sufrimientos de los últimos años. El tema de la reconciliación ha caracterizado también mi visita al santuario de Nuestra Señora de Madhu, muy venerada por las poblaciones Tamil y Cingalés y meta de peregrinación de miembros de otras religiones. En ese lugar santo hemos pedido a María nuestra Madre, obtener para todo el pueblos esrilanqués, el don de la unidad y de la paz.

De Sri Lanka he ido a Filipinas, donde la Iglesia se prepara para celebrar el quinto centenario de la llegada del Evangelio. Es el principal país católico de Asia, y el pueblo filipino es bien conocido por su profunda fe, su religiosidad y su entusiasmo, también en la diáspora. En mi encuentro con las autoridades nacionales, como también en momentos de oración y durante la multitudinaria misa conclusiva, subrayé la constante fecundidad del Evangelio y su capacidad de inspirar una sociedad digna del hombre, donde hay lugar para la dignidad de cada uno y las aspiraciones del pueblo filipino. El fin principal de la visita, y motivo por el cual decidí ir a Filipinas, y este ha sido el motivo principal, era poder expresar mi cercanía a nuestros hermanos y hermanas que han sufrido la devastación del tifón Yolanda. Fui a Tacloban, en la región golpeada más gravemente, donde rendí homenaje a la fe y a la capacidad de recuperarse de la población local. En Tacloban, lamentablemente, las condiciones climáticas adversas han causado otra víctima inocente: la joven voluntaria Kristel, golpeada y muerta por una estructura que cayó por el viento. Después di las gracias a cuántos, desde distintas partes del mundo, han respondido a su necesidad con una generosa profusión de ayudas. El poder del amor de Dios, revelado en el misterio de la Cruz, se ha hecho evidente en el espíritu de solidaridad demostrado por múltiples actos de caridad y de sacrificio que han marcado esos días oscuros.

Los encuentros con las familias y con los jóvenes, en Manila, fueron momentos importantes de la visita en Filipinas. Las familias sanas son esenciales en la vida de la sociedad. Da consolación y esperanza ver a tantas familias numerosas que acogen a los hijos como un verdadero don de Dios. Ellos saben que cada hijo es una bendición. He escuchado decir que las familias con muchos hijos y el nacimiento de muchos hijos están entre las causas de la pobreza. Me parece una opinión simplista. Puedo decir, podemos decir todos, que la causa principal de la pobreza es un sistema económico que ha quitado a la persona del centro y ha puesto al dios dinero, un sistema económico que excluye, excluye siempre, excluye a los niños, ancianos, jóvenes sin trabajo... y que crea la cultura del descarte en la que vivimos. Nos hemos acostumbrado a ver personas descartadas. Esta es el motivo principal de la pobreza, no las familias numerosas.

Evocando la figura de san José, que ha protegido la vida del “Santo Niño”, tan venerado en ese país, recordé que es necesario proteger las familias, que enfrentan diversas amenazas, para que puedan testimoniar la belleza de la familia en el proyecto de Dios. Es necesario defenderlas de las nuevas colonizaciones ideológicas, que atentan contra su identidad y su misión.

Ha sido una alegría para mí estar con los jóvenes de Filipinas, para escuchar sus esperanzas y sus preocupaciones. He querido ofrecerles mi aliento para sus esfuerzos en el contribuir en la renovación de la sociedad, especialmente a través del servicio a los pobres y la tutela del ambiente natural.

El cuidado de los pobres es un elemento esencial de nuestra vida y testimonio cristianos, implica el rechazo de toda forma de corrupción que roba a los pobres y requiere una cultura de honestidad.

Doy las gracias al Señor por esta visita pastoral en Sri Lanka y en Filipinas. Le pido que bendiga siempre estos dos países  y que confirme la fidelidad de los cristianos en el mensaje evangélico de nuestra redención, reconciliación y comunión en Cristo.

miércoles, 21 de enero de 2015

MEDIOS & REDES: Joven italiano sigue conmoviendo en las redes sociales con su foto donde carga a su abuela enferma

Queridos amigos y hermanos del blog: Giancarlo Murisciano es un joven de 28 años de Gioia Tauro, en Calabria, en el sur de Italia, que ha revolucionado Facebook después de que la pasada Nochevieja, subiera a su cuenta una foto de él mismo sosteniendo a su abuela Antonia, de 87 años de edad y enferma de Alzhéimer.

Al día de hoy, 21 de enero, la imagen tiene ya más de 496.000 'me gusta' y ha sido compartida más de 55.000 veces. Es decir, se ha 'viralizado'. En el texto, Giancarlo explica que "tal vez no ha sido el mejor 31 de diciembre de mi vida, pero esto también forma parte de ella. Una vez tú me tuviste sobre tus piernas y ahora lo hago yo, abuelita, sin vergüenza ni miedo, para recordar a todos que la vida debe ser vivida y combatida".

El diario Il Corriere della Sera se ha hecho eco del fenómeno y ha recogido palabras de Murisciano: "Crecí en casa de mis abuelos, tenía una habitación en su casa para ayudarlos, pero han sido ellos los que durante muchos años me han dado mucho más de lo que podía ofrecerles yo".

En el reportaje del rotativo italiano, Giancarlo revela que su abuela lo suele confundir con un hermano y matiza que en la foto, su abuela no llora, sino que tiene "una expresión de modestia". La publicación tiene más de 1.300 comentarios, la mayoría alabando el espíritu de Giancarlo y aplaudiendo su decisión de felicitar el Año Nuevo con una imagen tan impactante y a la vez tan personal.

Un blog para compartir y ayudar

El pasado 19 de enero ha realizado una nueva publicación en su Facebook con estas palabras: 

“No he escrito nada con respecto a la foto que publiqué el 31 de diciembre no porque no me haya gustado el haberla compartido con ustedes, sino porque no me esperaba que pasara nada con tal publicación, y yo no quería explotarla o quedar como víctima, como así lo he definido … 

Si lo hago ahora es, en primer lugar, para darles las gracias por todo el amor que me han mostrado desde ese día, y en segundo lugar, porque después de ese día, recibí un montón de llamadas y mensajes de gente que me pide ayuda y apoyo porque tal vez tienen la misma o una situación similar a la mía, ya que creo que como yo en todo el mundo hay muchos más. 

He tomado la decisión de crear un blog titulado anzianemente2015, para que sea un punto de encuentro e intercambio de ideas y poder así ayudarnos mutuamente. Si algunos de ustedes quiere visualizarlo les dejo el enlace: http://anzianamente2015.blogspot.it/”.

En diversas ocasiones el Papa Francisco ha llamado a los jóvenes a pasar tiempo con los ancianos, a quienes la “cultura del descarte” busca sacar los del entorno familiar. “Hoy, más que nunca, la Iglesia debe dar ejemplo a toda la sociedad del hecho de que los ancianos, a pesar de los ‘achaques’ inevitables, a veces graves, son siempre importantes, es más, son de hecho indispensables”.

SANTORAL (audios): Santa Inés, (21 de enero)



Señor, Dios todopoderoso:
Por medio de lo que es joven y frágil
tú avergüenzas muchas veces
a los que con orgullo piensan
que son experimentados y fuertes.
Por la palabra y por el cuerpo de Jesucristo
danos el valor y la fuerza para cumplir 
con las exigencias del evangelio.
Que, como para Santa Inés,
tu Hijo signifique tanto para nosotros
que sea él nuestra vida, aun en la muerte;
y que con él nos alcemos
por encima del dolor y el sufrimiento,
porque él es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 20 de enero de 2015

PAPA FRANCISCO: Los frutos (abundantes) de la visita papal a la frontera de Asia

"¿Aguantará?", se preguntaban con preocupación en el Vaticano antes del viaje más largo y complicado del papa Francisco a Asia, la última frontera del catolicismo. Y no sólo aguantó misas, encuentros, abrazos, riadas de gente, humedad, calor tropical, lluvia y hasta un tifón, sino que, además, regresa a Roma con un cesto cargado de frutos. Un balance triunfal para el Lolo Kiko (el abuelo Kiko), como lo bautizaron en Filipinas.

1. Consagración definitiva como autoridad moral planetaria

En un continente como el asiático que no mira a Roma ni al catolicismo, dominado como está por grandes religiones ancestrales, como el hinduismo, el budismo o el taoísmo, y por un Islam en rápida expansión. Con un catolicismo creciente, pero siempre minoritario, excepto en Filipinas, el segundo país, después de Brasil, con más católicos del mundo. Una isla en medio de un mar de otras religiones. Aquí, el Vaticano apenas contaba. Hasta que llegó el papa Francisco, el primer Papa global, convertido, por la fuerza de los hechos y de los medios, en la máxima autoridad moral planetaria.

2. Estratega de la seducción

Con Francisco en Roma, la estrategia general de la Iglesia no es la de imponer sus tesis ni apabullar con su poder e influencia. Ni siquiera por sus obras de caridad. Ahora, la vía es la seducción: conquistar por atracción, por el encanto, la cercanía y la sencillez. Francisco toca el corazón de las masas con su enorme capacidad empática y sin diluirse en ellas. Personalizando su misericordia y su compasión en rostros de personas concretas: los pescadores de Tacloban, la niña abusada, los niños de la calle... La persona siempre en el centro y siempre por encima de la masa.

3. Engancha, porque es auténtico

En su vida pública y privada no hay trampa ni cartón. Ni postureo. Llega y conecta, porque la gente percibe su autenticidad, su normalidad sin afectación, su sencillez innata, su cálida compasión que le sale del alma. Predica y da trigo. Es un testigo vivo de los grandes valores humanos y, por supuesto, evangélicos. Es un ejemplo de vida. Y la gente lo percibe como tal y comienza a exigir a sus políticos que si no son tan santos como el Papa, que al menos, sean o intenten ser igual de auténticos.

4. Defensor de los empobrecidos

Papa de los pobres, le llamaban en Sri Lanka. Los pobres y los empobrecidos saben o huelen que en Francisco tienen un defensor. Un defensor desinteresado y a fondo perdido. Quizás el único gran personaje internacional que siempre y en todas circunstancias defiende su causa. Sin esconderse ante los grandes del mundo. Sabiendo que se expone a sus iras. Y a un eventual martirio. Y los pobres y empobrecidos se miran en él.

5. Querido y respetado

Los católicos de a pié le adoran. Desde su llegada pueden levantar la cabeza. Se sienten orgullosos. Presumen de Papa. Los de las demás religiones le respetan y hasta creen en él y en su capacidad de liderazgo. Querido por los de dentro y por los de fuera. Respetado incluso por sus enemigos, que también los tiene, tanto dentro como fuera. Nadie le niega su valía personal y todos reconocen que, en pocos meses, ha reflotado una institución que parecía irremediablemente hundida para siempre. El Papa del milagro.

6. Prueba superada, munición contra los "resistentes"

Su segundo viaje a Asia era una prueba, sobre todo física para Francisco. Algunos, en Roma, comienzan a alimentar la sombra de la duda sobre su supuesta debilidad física. Y, en este duro viaje, no sólo aguantó, sino que se mostró fresco como una rosa, incluso en medio del tifón. Su aguante es munición contra los resistentes, aquellos que, en el seno de la Curia y del alto clero, comienzan a pronunciarse abierta y claramente contra él y contra sus reformas. Este viaje les tapa, una vez más, la boca y les deja sin argumentos. La primavera ha venido para quedarse.

7. Paradigma del cambio

En medio de la quiebra del sistema, Francisco se convierte en "roca", en referencia mundial para los líderes y, sobre todo, para la gente. Si una institución atrasada y mastodóntica como la Iglesia consiguió renacer de sus cenizas y poner en marcha una auténtica primavera en menos de dos años, ¿por qué no podrían hacerlo las demás instituciones globales, desde el sistema político, al financiero o al propio sistema democrático? Bergoglio demuestra que es posible, que podemos.

8. El eco del "puñetazo"

Nunca una frase sobre un eventual "puñetazo" del Papa a alguien que ofendiese la memoria de su madre tuvo tanto eco. Debate y polémica en los medios de todo el mundo. Con interpretaciones interesadas y aviesas. Francisco no sólo condena la violencia en nombre de Dios como una aberración, sino que hace autocrítica y reconoce que la propia Iglesia la utilizó masivamente en las guerras de religión y en las cruzadas. Condena total de la violencia religiosa, defensa de la libertad de expresión, pero también de la libertad religiosa. Porque las creencias, para los creyentes, son tan sagradas como la memoria de una madre. Y, por eso, no se puede mentar en vano, no se puede ensuciar. La sacralidad íntima de un ser querido como paradigma de los límites de la libertad de expresión.

9. Dos ejemplos prácticos de nueva evangelización

Un Papa pastor, que pone en práctica lo que predica y, en su viaje, trató de demostrar en la praxis en qué consiste eso de salir a las periferias. En Sri Lanka, una demostración de evangelización hacia afuera, en un país con una presencia muy minoritaria del cristianismo. Con un diálogo interreligioso real, que pasa por conocer, visitar y, querer, a las otras confesiones. De ahí, su visita al templo budista y su encuentro con los líderes de todas las confesiones. Al mismo nivel, porque en el amor no hay niveles. En Filipinas, demostración de reevangelización de un país mayoritariamente católico. Con una Iglesia pobre, austera y samaritana. Con una Iglesia hospital de campaña, volcada y centrada en los más pobres. "No hay evangelio sin los pobres en el corazón", dijo en frase lapidaria. Con una Iglesia que se moja y que se encarna entre los empobrecidos de Tacloban, la tierra asolada por el tifón Haiyan. Y, por supuesto, con una Iglesia misionera y siempre en salida, en camino.

10. Los 'foreing workers' de Dios

Filipinas es el motor de la evangelización de este continente único con dos tercios de la humanidad en él y donde el Espíritu de Jesús se encarna de un modo único y totalmente imprevisible. "Es la hora de Asia", decían los obispos hace ya algún tiempo. La fe cristiana se ha inculturado en Filipinas y ha producido un talante y una alegría de ser cristiano-católico singulares. Ser gente de Dios, encontrar la alegría en hablar a Jesús y de Jesús y sentirse hijo querido de Mamá María es ser filipino o viceversa. Un enorme potencial evangelizador. Más, si se tienen en cuenta que unos nueve millones de trabajadores filipinos se encuentran ahora mismo en Beijing, Japón, Corea, Tailandia, Indonesia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Vietnam, Hong Kong... Además de ser una pieza fundamental de la economía filipina, estos "foreing workers" se están revelando como el medio de evangelización más efectivo que uno se pueda imaginar. Milicias filipinas que siembran a Dios por todo el Asia.

11. La teología de las lágrimas

El objetivo primordial de la visita del Papa era ver, palpar, sentir, animar y consolar a los afectados por el tifón Yolanda. Y allí se fue con otro tifón pisándole los talones. Sin miedo, con rachas de vientos de más de cien kilómetros, con su chubasquero amarillo (como todos los demás), Francisco lloró y compartió el dolor de las víctimas y de los supervivientes. Y, ante su sufrimiento, le faltaron las palabras. "No sé qué decir", musitó. Y, después, ya en Manila, volvió a llorar, al escuchar el relato de Gizelle, una niña abusada. "¡Si vos no aprendés a llorar, no sos un buen cristiano!, porque si no lloramos con las injusticias no aprendemos a combatirlas", logró decir Francisco, conmovido en su corazón de Lolo Kiko (abuelo Kiko).

JOSE MANUEL VIDAL

Artículo original de Diario El Mundo, España, del Domingo 18 de enero de 2015, link permanente del artículo: http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/18/54bbf797e2704edf548b4576.html

lunes, 19 de enero de 2015

IGLESIA HOY: ¡Papa Francisco y Filipinas hacen historia! Entre 6 y 7 millones de personas en la Misa final

Queridos amigos y hermanos del blog: es oficial. La misa que celebró el Papa Francisco en el Parque Rizal ayer domingo en Manila (Filipinas) congregó entre 6 y 7 millones de personas, convirtiéndose así en el evento más multitudinario alguna vez presidido por un Pontífice.

La información sobre el nuevo récord la dio a conocer el Director de la Sala Stampa del Vaticano, P. Federico Lombardi, en rueda de prensa luego de la multitudinaria Eucaristía celebrada este domingo.

El sacerdote jesuita dijo que “la cifra oficial (de asistentes a la Misa) que nos han dado está entre 6 y 7 millones”.

No solo el Parque Rizal estaba lleno de gente, sino también varias de las calles aledañas, en donde los millones de filipinos pugnaban por poder siquiera ver al Pontífice en Manila.

El P. Lombardi dijo además que con esta cantidad de asistentes a la Misa, “este es el evento más grande de la historia de los Papas”.

El récord anterior también lo tenía Filipinas, con un aproximado de entre 4 y 5 millones de personas que estuvieron junto a San Juan Pablo II en la Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Manila en 1995.

En la Eucaristía, que se desarrolló bajo una intensa lluvia lo que no desanimó a los asistentes, el Santo Padre animó a los filipinos a no dejarse convencer por el demonio, el “padre de la mentira” y a ser como niños, para cumplir con su especial vocación de ser los evangelizadores de Asia.

Texto completo de la homilía del Papa en la misa del Santo Niño, en Filipinas:

«Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» (Is 9,5). Es una gran alegría para mí celebrar el domingo del Santo Niño con vosotros. La imagen del Santo Niño Jesús acompañó desde el principio la difusión del Evangelio en este país. Vestido como un rey, coronado y sosteniendo en sus manos el cetro, el globo y la cruz, nos recuerda continuamente la relación entre el Reino de Dios y el misterio de la infancia espiritual.

Nos lo dice el Evangelio de hoy: «Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él» (Mc 10,15). El Santo Niño sigue anunciándonos que la luz de la gracia de Dios ha brillado sobre un mundo que habitaba en la oscuridad, trayendo la Buena Nueva de nuestra liberación de la esclavitud y guiándonos por los caminos de la paz, el derecho y la justicia.

Nos recuerda también que estamos llamados a extender el Reino de Cristo por todo el mundo. En estos días, durante mi visita, he escuchado la canción: «Todos somos hijos de Dios». Esto es lo que el Santo Niño nos dice. Nos recuerda nuestra identidad más profunda. Todos somos hijos de Dios, miembros de la familia de Dios.

Hoy san Pablo nos ha dicho que hemos sido hechos hijos adoptivos de Dios, hermanos y hermanas en Cristo. Eso es lo que somos. Ésa es nuestra identidad. Hemos visto una hermosa expresión de esto cuando los filipinos se volcaron con nuestros hermanos y hermanas afectados por el tifón. El Apóstol nos dice que gracias a la elección de Dios hemos sido abundamente bendecidos. Dios «nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (Ef 1, 3).

Estas palabras tienen una resonancia especial en Filipinas, ya que es el principal país católico de Asia; esto ya es un don especial de Dios, una bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia. Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito: «Para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia» (Ef 1,4). Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo.

Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción. A veces, cuando vemos los problemas, las dificultades y las injusticias que nos rodean, sentimos la tentación de resignarnos. Parece como si las promesas del Evangelio no se fueran a cumplir; que fueran irreales. Pero la Biblia nos dice que la gran amenaza para el plan de Dios sobre nosotros es, y siempre ha sido, la mentira. El diablo es el padre de la mentira.

A menudo esconde sus engaños bajo la apariencia de la sofisticación, de la fascinación por ser «moderno», «como todo el mundo». Nos distrae con el señuelo de placeres efímeros, de pasatiempos superficiales. Y así malgastamos los dones que Dios nos ha dado jugando con artilugios triviales; malgastamos nuestro dinero en el juego y la bebida; nos encerramos en nosotros mismos. Y no nos centramos en las cosas que realmente importan, de seguir siendo en el fondo hijos de Dios.

Como nos enseña el Señor, los niños tienen su propia sabiduría, que no es la sabiduría del mundo. Por eso el mensaje del Santo Niño es tan importante. Nos habla al corazón de cada uno de nosotros. Nos recuerda nuestra identidad más profunda, que estamos llamados a ser la familia de Dios. El Santo Niño nos recuerda también que hay que proteger esta identidad. El Niño Jesús es el protector de este gran país.

Cuando vino al mundo, su propia vida estuvo amenazada por un rey corrupto. Jesús mismo tuvo que ser protegido. Tenía un protector en la tierra: san José. Tenía una familia humana, la Sagrada Familia de Nazaret. Así nos recuerda la importancia de proteger a nuestras familias, y las familias más amplias como son la Iglesia, familia de Dios, y el mundo, nuestra familia humana. Lamentablemente, en nuestros días, la familia con demasiada frecuencia necesita ser protegida de los ataques y programas insidiosos, contrarios a todo lo que consideramos verdadero y sagrado, a lo más hermoso y noble de nuestra cultura. En el Evangelio, Jesús acoge a los niños, los abraza y bendice.

También nosotros necesitamos proteger, guiar y alentar a nuestros jóvenes, ayudándoles a construir una sociedad digna de su gran patrimonio espiritual y cultural. En concreto, tenemos que ver a cada niño como un regalo que acoger, querer y proteger. Y tenemos que cuidar a nuestros jóvenes, no permitiendo que les roben la esperanza y queden condenados a vivir en la calle. Un niño frágil, que necesitaba ser protejido, trajo la bondad, la misericordia y la justicia de Dios al mundo. Se enfrentó a la falta de honradez y la corrupción, que son herencia del pecado, y triunfó sobre ellos por el poder de su cruz.

Ahora, al final de mi visita a Filipinas, os encomiendo a él, a Jesús que vino a nosotros niño. Que conceda a todo el amado pueblo de este país que trabaje unido, protegiéndose unos a otros, comenzando por vuestras familias y comunidades, para construir un mundo de justicia, integridad y paz. Que el Santo Niño siga bendiciendo a Filipinas y sostenga a los cristianos de esta gran nación en su vocación a ser testigos y misioneros de la alegría del Evangelio, en Asia y en el mundo entero. Por favor, rezad por mí. Que Dios os bendiga.

domingo, 18 de enero de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”

  Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo B
Evangelio: Juan 1, 35-42


En aquel tiempo, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos.
Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios».
Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?».
Ellos le respondieron: «Rabbí —que quiere decir “Maestro”— ¿dónde vives?».
Les respondió: «Venid y lo veréis».
Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día. Era más o menos la hora décima.
Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.
Éste se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» —que quiere decir, Cristo—. Y le llevó donde Jesús.
 Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» —que quiere decir, “Piedra”.

Palabra del Señor.


Vocación de los primeros discípulos

Después de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, comienza un nuevo período en la liturgia llamado “Tiempo Ordinario”. El primer domingo de este tiempo coincidió hace una semana con la solemnidad del Bautismo del Señor y hoy celebramos el segundo, cuyas lecturas bíblicas [1 Samuel 3, 3-19; Salmo 40 (39); 1 Corintios 6, 13-20; Juan 1, 35-42] se centran en el  tema de la vocación o el llamamiento que Dios nos hace, en la persona de Jesús, para que lo escuchemos, lo sigamos y nos dispongamos a hacer su voluntad.

1.- “Habla Señor, que tu siervo escucha”

La “vocación” consiste en un llamamiento específico que Dios hace a cada uno de nosotros para que cumplamos una misión en nuestra vida. No es asunto sólo de sacerdotes, religiosos o religiosas, todos somos llamados por el Señor para realizar una tarea  y así darle sentido a nuestra existencia.

La primera lectura nos presenta la vocación de Samuel. En hebreo, “Sem-El” significa originariamente “en nombre de Dios”. Su misión iba a ser hablar como profeta en nombre de Dios y  gobernar al pueblo de Israel como juez, también en nombre de Dios. Fue el último de los “jueces” o jefes suscitados por Dios antes de la institución de la monarquía en Israel, y en dos libros bíblicos del Antiguo Testamento (I y II de Samuel) se evoca el servicio que prestó a Dios y al pueblo a través del cumplimiento de la misión que le fue encomendada.

En el relato de la vocación de Samuel se destaca una frase: “Habla Señor, que tu siervo escucha”. Con ella le dice el sacerdote Elí a Samuel, quien todavía era un niño, que manifieste su disposición a recibir el llamamiento de Dios. Hagamos nuestra esta misma frase y digámosle desde el fondo de nuestro corazón al Señor, disponiéndonos así también a oír interiormente la voz de Dios y lo que Él quiere de cada uno de nosotros: Habla Señor, que tu siervo escucha.   

2.- “Este es el Cordero de Dios” – el “Maestro” – “el Mesías”

Los dos primeros discípulos de Jesús escucharon la voz de Dios que llegó hasta ellos a través de Juan Bautista después del  bautismo de Jesús. Para aquellos dos primeros discípulos -que fueron el propio Juan evangelista que narra el episodio y Andrés, hermano de Simón Pedro-, ambos pescadores de Galilea,  la frase de Juan –“este es el Cordero de Dios”-, que resuena para nosotros en la Eucaristía cuando el celebrante muestra el Santísimo Sacramento inmediatamente antes de la Comunión, los impulsó a seguirlo y a permanecer con Él: “Oyeron… y siguieron a Jesús… y se quedaron con Él aquél día”, nos dice el Evangelio.

Además del título “Cordero de Dios”, que hace alusión al sacrificio redentor que iba a realizar Jesús con la entrega de su propia vida, aparecen en el Evangelio otros dos títulos que identifican su misión: el de “Maestro” (en arameo “Rabí”) y el de “Mesías” (término que en hebreo significa lo mismo que la palabra “Cristo” proveniente del griego: ungido o consagrado por Dios). Juan y Andrés, al responder la pregunta de Jesús –“¿qué buscan ustedes?”-, lo llaman “Maestro”, con lo cual expresan su disposición a ser enseñados y orientados por Él. Poco después, Andrés le dice a su hermano Simón  “hemos encontrado al Mesías”, evocando con este título las profecías que habían anunciado a un descendiente del rey David ungido por Dios para salvar a la humanidad.

Aquellos primeros discípulos comenzaron a conocer quién era Jesús, aunque este conocimiento sólo llegaría a perfeccionarse después de su muerte y resurrección, gracias al Espíritu Santo que los iba a iluminar para entender, desde la fe, el sentido de la vida de aquél a quien habían empezado a seguir”. También nosotros somos invitados por Dios a conocer a Jesús, a descubrir el sentido que Él tiene para cada uno de nosotros en nuestra propia existencia y a vivir de acuerdo con este conocimiento. En esto consiste precisamente nuestra vocación, el llamamiento que Dios nos hace para que sigamos a Jesús, y que se concreta en la misión específica que Dios le asigna a cada cual.  

3.- “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”

Esta frase del Salmo responsorial es aplicada por la Iglesia primordialmente a nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios -como había sido proclamado en el momento de su Bautismo- quien por el misterio de la Encarnación es Dios hecho hombre precisamente para cumplir la misión que su Padre le encomendó. Toda la vida terrena de Jesús puede resumirse en esta frase: “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”. Él mismo iba a decir “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió” (Jn 4, 34) y “No he venido a hacer mi propia voluntad, sino la voluntad de mi Padre que me envió” (Jn 6, 38 ).  

En el Padrenuestro, la oración que Jesús nos enseñó, hay una petición -Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo- que suele entenderse mal en el sentido de una resignación fatalista a todo lo que pase o de un conformismo con el orden establecido sin actitudes críticas, porque se supone que “es la voluntad de Dios”. No es éste el verdadero sentido de la petición, sino el de una disposición a orientar cada cual su propia vida en coherencia con el plan salvador de Dios que coincide con el establecimiento de su Reino: un Reino de justicia, de amor y de paz. Éste es el Reino al que se refiere la petición anterior del mismo Padrenuestro: Venga a nosotros tu Reino.

Hacer la voluntad de Dios es entonces alinearnos con su plan creador y salvador, que implica un reconocimiento de lo que dice el apóstol san Pablo en la segunda lectura de este domingo: “ustedes no se poseen en propiedad”, en otras palabras “ustedes no son sus propios dueños”. Esto quiere decir que, si queremos de verdad seguir a Jesús, no debemos usar nuestra libertad para hacer lo que se opone al plan de Dios, es decir al establecimiento de su Reino, y esto implica la exigencia de reconocernos y comportarnos como “templos del Espíritu Santo”, es decir, como portadores de la presencia de Dios en nosotros.

Gabriel Jaime Pérez, S.J.