martes, 5 de mayo de 2015

PRO VIDA: La emoción de una madre con cáncer amamantando por primera vez

Queridos amigos y hermanos del blog: Kate Murray retrató el momento en que la mujer, que pasó por quimioterapia y por una mastectomía, cumplió el sueño de alimentar a su hijo.

La madre, que decidió permanecer en el anonimato, se enteró de que padecía un cáncer de mama en estadio tres cuando se encontraba en la semana 20 de gestación. El pánico la invadió en ese momento, pero decidió enfrentar la enfermedad con todas sus fuerzas, para preservar su vida y la de su hijo.

Poco después del diagnóstico fue sometida a una mastectomía en uno de sus pechos. Luego, comenzó con sesiones periódicas de quimioterapia.

Finalmente, cuando iba por la semana 36 de embarazo, le realizaron un parto inducido. A pesar de todos sus miedos, el niño nació completamente sano.

Estando aún internada en el centro Gentle Birth Options de Florida, Estados Unidos, la mujer pudo cumplir un sueño, que tiempo atrás parecía una quimera: amamantar a su hijo.

El momento quedó inmortalizado por la fotógrafa Kate Murray. El centro de salud difundió las imágenes en su cuenta de Facebook.

¿Quién dijo que todo está perdido?...


domingo, 3 de mayo de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: “El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada”

5º Domingo de Pascua
Ciclo B
Evangelio: Juan 15,1-8

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos:

«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

Palabra del Señor.


El Evangelio de hoy (Juan 15, 1-8) me ha traído a la memoria una canción que se refiere a la imagen de la viña o cultivo de uvas que empleó el profeta Isaías para representar al pueblo de Israel (Is 5, 1-7), y que sería evocada ocho siglos después por Jesús tanto para manifestar su propia fidelidad a Dios Padre en contraste con la infidelidad de aquel pueblo escogido, como para exhortar a sus discípulos a permanecer unidos a Él.

La primera estrofa corresponde al texto de Isaías, y la segunda al del Evangelio según San Juan:  

Tengo una viña plantada por mi mano, dice Dios;
la regué y le di alambrada, yo fui su cultivador.
Juzgadme a mí y a mi viña, todos mis hijos llorad;
que ha dado fruto sin vida, en pago de mi bondad.

Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador;
al que racimos no diera lo arrancará el podador.
El que conmigo se queda, conmigo florecerá,
y habrá alegría en el cielo por toda una eternidad.

Reflexionemos sobre lo que nos dice Jesús en el Evangelio, teniendo también en cuenta los demás textos bíblicos de este domingo [Hechos de los Apóstoles 9, 26-31; Salmo 22 (21), 26b-28.30-32; 1ª Carta de Juan 3, 18-24].       

1. “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es quien la cultiva (…). Yo soy la vid, ustedes son los sarmientos”

Jesús se dirige a sus primeros discípulos en la sobremesa de la cena en la que instituye la Eucaristía, y a través del evangelista también a nosotros. La expresión “Yo soy” empleada por Jesús (“Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy la puerta”, “Yo soy el buen pastor”, “Yo soy la resurrección y la vida”, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy la vid verdadera”, “Yo soy la vid, ustedes son los sarmientos” -Yo soy la cepa, ustedes las ramas-, “Yo soy, el que habla contigo” -como le dice a la Samaritana cuando ésta le pregunta por el Mesías-, o simplemente “Yo soy” -como les responde a quienes van a apresarlo-) es en el Evangelio de Juan una referencia al nombre con el que se le había revelado Dios a Moisés: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3, 14), que es lo que traduce el nombre “Yahvé”. Más exactamente: “Yo he actuado, estoy y seguiré actuando”, al contrario de los ídolos, que no tienen vida.

Aquello que Dios es y la forma en que actúa lo expresan las imágenes del viñador o cultivador de uvas, que llena de todos sus cuidados la planta que él mismo sembró y de la cual espera los mejores frutos para producir el mejor vino, y de la vid verdadera que sí ha producido lo mejor, con la cual Jesús se identifica y promete que quienes permanezcan unidos a Él como las ramas al tronco, como los sarmientos a la vid, darán mucho fruto.

Hay en esta alegoría un detalle significativo: Jesús dice que al que lleva fruto lo limpia -o en otras traducciones “lo poda”- para que dé más fruto. Esto quiere decir que, en el proceso de crecimiento espiritual que implica nuestra unión o comunión con Él, debemos estar dispuestos a experiencias de purificación para arrancar de nosotros los apegos o afectos desordenados que nos impiden fructificar con una mejor calidad. Pero, ¿en qué consiste el fruto que Jesús espera de quienes estamos unidos a Él? Veámoslo a continuación.  

2. “El que permanece unido a mí, y yo unido a Él, da mucho fruto, pues sin mí no pueden ustedes hacer nada”

El fruto resultante de permanecer con Jesús es la práctica del amor, cumpliendo el mandamiento por el cual son reconocidos sus seguidores, como Él mismo había dicho poco antes y lo repetiría luego en el mismo Evangelio (Jn 14, 34-35; 15, 12.17), como lo manifestaría la Iglesia primitiva de la cual se dice en la primera lectura que tenía paz y crecía espiritualmente (Hechos 9, 31), y como lo recalca la 2ª lectura (1 Jn 3, 23).

Ya ustedes están limpios por mis palabras, dice Jesús. En efecto, todo el proceso formativo de sus discípulos ha implicado una purificación inicial, pero ésta debe continuar porque las tendencias desordenadas no desaparecen en forma automática, y por ello es necesario reforzar constantemente la conexión con Él.  Ahora bien, para estar y permanecer unidos a Jesús tenemos que dejarnos vivificar por la savia que Él quiere comunicarnos: su Espíritu Santo, que nos llega cuando escuchamos con atención la Palabra de Dios en la oración individual y comunitaria, y cuando nos alimentamos con su propia vida resucitada en la comunión eucarística. Siete veces aparece en este pasaje del Evangelio la idea de seguir o permanecer unidos a Jesús. Por eso ella constituye el núcleo del mensaje de este domingo, y nos da la clave para examinarnos preguntándonos: ¿Qué he hecho, qué hago y qué debo hacer para permanecer con Jesús?

3. “Si permanecen unidos a mí y fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará”

¡Ama y haz lo que quieras! San Agustín de Hipona (siglo IV d.C.) expresó en esta frase el sentido de lo que Jesús les dice a sus discípulos en la última parte del pasaje evangélico de hoy. Es frecuente la queja de quienes se sienten desatendidos por Dios porque no oye sus peticiones o parece no tenerlas en cuenta. Lo que ocurre tal vez es que, quienes así se quejan, por una parte no han cumplido la condición que indica Jesús -si permanecen unidos a mí y fieles a mis enseñanzas-, y, por otra, no han entendido que la oración hecha como es debido nos dispone a pedir no lo que corresponde a nuestros afectos desordenados, sino lo que nos conviene para nuestra vida espiritual y eterna.

Pidámosle entonces a quien Jesús nos enseñó a dirigirnos como Padre nuestro, en el nombre del mismo Jesucristo e invocando la intercesión de María Santísima, que no nos deje caer en la tentación del egoísmo para que nunca nos apartemos de quien nos enseñó con el ejemplo de su vida a cumplir el mandamiento del amor, de modo que se realice en nuestra existencia lo que dice el Salmo 22: “Me hará vivir para él”.

Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 5º Domingo de Pascua – Ciclo B

La alegoría de la vid (Jn 15, 1-8) 

sábado, 2 de mayo de 2015

ENTREVISTAS: Dialogando en Radio Vaticano, la Radio del Papa

Queridos amigos y hermanos del blog: Radio Vaticano (en latín: Statio Radiophonica Vaticana, en italiano: Radio Vaticana) es la radio internacional de la Santa Sede. Se encuentra en la Ciudad del Vaticano. Su misión es difundir el mensaje y actividades del Papa, de la Santa Sede y de la iglesia católica.

Radio Vaticano es miembro de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), Union Africaine de Radiodiffusion (UAR), World Catholic Association for Communication (SIGNIS), European Conference of Christan Radios (CERC) y de la Comunidad de Radio y Televisión que transmiten en lengua italiana, Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Conferencia Europea de Administraciones de Correos y Telecomunicaciones (CEPT) y la Organización Internacional de Telecomunicaciones por Satélite (ITSO).

El lema que usa Radio Vaticano en sus transmisiones es la frase Laudetur Iesus Christus (¡Alabado sea Jesucristo!). Y actualmente tiene como eslogan: La voz del Papa y de la iglesia dialogan con el mundo.

La Compañía de Jesús está a cargo de su dirección. La titularidad actual recae en el sacerdote Federico Lombardi.

Un poco de su historia

El Papa Pío XI encargó a Guglielmo Marconi la construcción de Radio Vaticano. La emisora salió al aire el 12 de febrero de 1931. Pío XI la inauguró con un discurso en latín llamado Qui arcano Dei. Giuseppe Gianfranceschi, físico y matemático jesuita, fue su primer director. Dos años después, Radio Vaticano emitía en onda corta.

Luego de la muerte de Pío XI, Radio Vaticano difundió en 9 idiomas el cónclave y la ceremonia de coronación de Pío XII. Durante la Segunda guerra mundial, Radio Vaticano siguió operando a pesar de la ocupación de Roma por la Alemania nazi. En aquellos años, la estación tenía una Oficina de Informaciones, cuya función era el de hacer llamamientos para encontrar a civiles y militares desaparecidos y transmitir, a los prisioneros, mensajes de sus familias.

El 27 de octubre de 1957, Pío XII inauguró el centro transmisor en Santa María de Galeria.

Servicio en español

Los programas en español han estado presentes en Radio Vaticano desde su fundación (principalmente en las celebraciones solemnes). Pero es en 1938, cuando el servicio en español se transmitió dos veces a la semana. En 1940, se haría diaria. La Oficina para América latina se ocupa de mantener y reforzar la cooperación entre Radio Vaticano y las emisoras afiliadas en América latina. El 13 de febrero de 2015, Radio Vaticano obtiene el Premio Internacional de la Academia Española de la Radio con motivo de la celebración del Día Mundial de la Radio 2015.

Sitio web oficial de Radio Vaticano en español:



Les comparto ahora la entrevista que el Padre Guillermo Ortíz, SJ,  Director de la programación en español de Radio Vaticano, me realizó para el programa “En Camino - Cadena de amistad”, que fue emitido originalmente en Radio Vaticano el viernes 24 de abril de 2015.

SANTORAL (audios): San Atanasio (2 de mayo)




Oración:

Dios todopoderoso y eterno, que hiciste de tu obispo san Atanasio un preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, concédenos, en tu bondad, que, fortalecidos con su doctrina y protección, te conozcamos y te amemos cada vez más plenamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 1 de mayo de 2015

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de MAYO de 2015

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de mayol de 2015 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Frederic Fornos, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN UNIVERSAL para MAYO 2015 es: 

“Para que, rechazando la cultura de la indiferencia, cuidemos a los que sufren, en particular a los enfermos y a los pobres”.


COMENTARIO PASTORAL: En julio de 2013 el Papa Francisco efectuó una dramática visita a Lampedusa. Esta isla italiana, situada muy cerca de la costa norte de África, se ha convertido en un sinónimo de la desesperación de los refugiados y los inmigrantes que arriesgan todo para llegar al Oeste en búsqueda de una vida más segura y próspera. Durante su visita, el Papa lamentó la "globalización de la indiferencia”, nuestro hacer vista ciega a los problemas sociales masivos de nuestro tiempo. "Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de los demás. Esto no nos conmueve. No nos interesa. No es asunto nuestro ", dijo.

Los Papas han dicho cosas como ésta desde que ha habido Papas. Pero lo que caracteriza el enfoque de Francisco sobre la dimensión social del Evangelio es su talento para resumir los temas en frases breves pero de gran alcance. Las palabras “Globalización de la indiferencia" nos alertan sobre nuestro deseo de evitar mirar a los que sufren en el mundo y también sobre cómo la globalización nos ha conducido a un fracaso moral a escala global, a pesar de su gran potencial para el progreso y la solidaridad.

Precisamente porque los problemas globales parecen abrumadores, perdemos toda esperanza de resolverlos. O bien, argüimos que problemas tan vastos sólo pueden ser abordados por los gobiernos, los organismos internacionales, la ONU, o quien sea, menos nosotros mismos. La indiferencia hacia el sufrimiento, por lo tanto, se ha convertido en una cultura, algo comúnmente aceptado y que se ha hecho incuestionable. Con estas expresiones dramáticas y mediante sus actos simbólicos, como su peregrinación a Lampedusa, Francisco se atreve a desafiarnos en eso.

Lo que es buena noticia es que este su reto es aceptado por los demás, incluyendo a economistas preocupados del tema. El Asesor económico de Ban Ki Moon y autor de The End of Poverty (2005), Jeffrey Sachs, retoma el tema de la globalización de la indiferencia y sugiere que una de sus causas es la lucha despiadada por la riqueza que a su vez se ha convertido en una "cultura". Cita Evangelii Gaudium donde Francisco escribe:

Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado nos ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera. (Núm. 54) http://www.zenit.org/.../textocompletodelaexhortacionapostolicaevangelii...

Sachs continúa, en tono casi penitencial, confesando los pecados de los economistas académicos que han abandonado la dimensión moral de la economía y se han fijado sólo en los resultados finales.

Pero si leemos a Sachs y luego nos “sacamos el bulto” echándole la culpa exclusivamente a los economistas y banqueros de inversión, estamos perdiendo el meollo de Francisco. Esta “anestesia” moral como la llama Sachs, nos ha infectado porque es la atmósfera ideológica que respiramos. "No sabemos lo que hacemos", escribe Sachs, parodiando al Señor en su crucifixión. En otras palabras, la pérdida de la compasión y la sensación de haber logrado un bienestar común tienen como resultado la crucifixión de un número incalculable precisamente de las personas por las que pedimos en esta intención los enfermos, los que sufren y los pobres.

Así pues, orando por esta intención, hay que rezar también por nuestra propia conversión.

Chris Chatteris , sj
Secretario Nacional del Apostolado de la Oración
Sudáfrica




La INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN para MAYO 2015 es:



“Para que la intercesión de María ayude a los cristianos que viven en contextos secularizados a hacerse disponibles para anunciar a Jesús”.

COMENTARIO PASTORAL: Es un tema recurrente que vivimos en una sociedad secularizada, marcada no solo por la diminución de la práctica religiosa pero, sobre todo, por el hecho que la influencia de la Iglesia, de sus valores y enseñanzas no causa ya impacto en la sociedad, en las decisiones y en la vida concreta de las personas. Más que “estar contra” la Iglesia, actitud muy presente en los últimos siglos, estamos asistiendo, en las décadas más recientes, a un desinterés generalizado sobre cuestiones de religión. Para una parte substancial de nuestros contemporáneos, simplemente Dios y la Iglesia no son un tema relevante, no toca la vida, es algo reservado al privado. Esta privatización de lo espiritual es una señal del relativismo de nuestra sociedad actual, cada persona, individualmente, sabe de sí misma y quiere encontrar su propio modo de relacionarse con uno mismo y con los demás, en la medida en que no interfiera con la sensibilidad de otros.

Así, la tarea de la Evangelización conoce en estos tiempos un desafío muy grande, pues se destina a un contexto en que, en principio, no hay interés en un nuevo mensaje. Y tal vez ahí esté exactamente la pregunta y la respuesta. En un tiempo de comunicación, información, palabra e imagen, las nuevas palabras ya no añaden mucho, es más un ruido en medio del ruido. Más que palabras, la sociedad hoy día necesita estar interpelada por vidas que indiquen alternativas más humanas, más llenas de sentido.

Y es en esta propuesta que deben situarse los cristianos. El anuncio cristiano, desde su origen, es el anuncio de la vida de una persona, Jesús. En la medida en que cada cristiano se “conforma” a Cristo, a asumir su estilo y misión podrá ser verdaderamente luz y fermento en el mundo. Como cristianos, hoy somos llamados, más que a proclamar palabras, a decir con nuestra Vida que el Resucitado trabaja en el mundo y desea dar el sentido que las personas hoy necesitan para su vida. El cristianismo, así, se asume como tarea para la vida, disponiéndose a asumir la misma misión de Cristo, su compasión, su modo de entregar la vida por los demás. Viviendo como Jesús, teniendo como fundamento esta disponibilidad total y afectiva para cumplir su misión, la vida de cada cristiano será entonces el medio privilegiado para el anuncio de Cristo.

Antonio Valerio, sj

SANTORAL (audios): San José Obrero (1 de mayo)




A SAN JOSÉ OBRERO

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo. Amén.

jueves, 30 de abril de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA: “La obra maestra de Dios en la sociedad es la familia”




Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 29 de abril de 2015 en la Plaza de San Pedro.


Catequesis sobre sobre la Familia



Queridos hermanos y hermanas,

nuestra reflexión sobre el diseño originario de Dios sobre la pareja hombre-mujer, después de haber considerado las dos narraciones del Libro del Génesis, se dirige ahora directamente a Jesús.

El evangelista Juan, al inicio de su Evangelio, narra el episodio de las bodas de Caná, donde estaban presentes la Virgen María y Jesús, con sus primeros discípulos. Jesús no solo participó en ese matrimonio, sino que “salvó la fiesta” con el milagro del vino. Por tanto, el primero de sus signos prodigiosos, con el que Él revela su gloria, lo cumplió en el contexto de un matrimonio, y fue un gesto de gran simpatía para esa familia naciente, solicitado por el cuidado maternal de María. Y esto nos hace recordar el libro del Génesis, cuando Dios terminó la obra de la creación y hace su obra maestra; la obra maestra es el hombre y la mujer. Y aquí precisamente Jesús comienza sus milagros, con esta obra maestra, en un matrimonio, en una fiesta de bodas: un hombre y una mujer. Así Jesús nos enseña que la obra maestra de la sociedad es la familia: ¡el hombre y la mujer que se aman! ¡Ésta es la obra maestra!

Desde los tiempos de las bodas de Caná, muchas cosas han cambiado, pero ese “signo” de Cristo contiene un mensaje siempre válido.

Hoy no parece fácil hablar del matrimonio como de una fiesta que se renueva con el tiempo, en las distintas etapas de toda la vida de los cónyuges. Es un hecho que las personas que se casan son cada vez menos. Esto es un hecho: los jóvenes no quieren casarse. En muchos países aumentan sin embargo el número de las separaciones, mientras que disminuye el número de los hijos. La dificultad de permanecer juntos -tanto como pareja y como familia- lleva a romper las uniones con mayor frecuencia y rapidez cada vez, y precisamente los hijos son los primeros que sufren las consecuencias. Pero pensemos que las primeras víctimas, las víctimas más importantes, las víctimas que sufren más en una separación son los hijos. Si se experimenta desde pequeños que el matrimonio es una unión “con tiempo determinado” inconscientemente se querrá así. De hecho, muchos jóvenes han sido llevados a renunciar al proyecto mismo de una unión irrevocable y de una familia duradera. Creo que debemos reflexionar con gran seriedad sobre el por qué tantos jóvenes “no quieren” casarse. Está la cultura de lo provisional, todo es provisional, no hay nada definitivo.

Esta es una de las preocupaciones que surgen a día de hoy: ¿por qué los jóvenes no quieren casarse?, ¿por qué a menudo prefieren una convivencia, y muchas veces “con responsabilidad limitada”?, ¿por qué muchos -también entre los bautizados- tienen poca confianza en el matrimonio y en la familia? Es importante tratar de entender, si queremos que los jóvenes puedan encontrar el camino justo a recorrer. ¿Por qué tienen poca confianza en la familia?

Las dificultades no son solo de carácter económico, si bien estas sean realmente serias. Muchos creen que el cambio sucedido en estos últimos decenios se ha puesto en marcha por la emancipación de la mujer. Pero tampoco es válido este argumento. ¡Pero esta es también una injuria! ¡No, no es verdad! Es una forma de machismo, que siempre quiere dominar a la mujer. Hacemos el papelón que hizo Adán, cuando Dios le dijo: “¿Pero por qué has comido la fruta?” Y él: “Ella me la dio”. Es culpa de la mujer. ¡Pobre mujer! ¡Debemos defender a las mujeres, eh!

En realidad, casi todos los hombres y las mujeres quisieran una seguridad afectiva estable, un matrimonio sólido y una familia feliz. La familia está en la cima de todos los niveles de satisfacción entre los jóvenes; pero, por miedo a equivocarse, muchos no quieren ni siquiera pensarlo; aún siendo cristianos, no piensan en el matrimonio sacramental, signo único e irrepetible de la alianza, que se convierte en testimonio de la fe. Quizá precisamente este miedo de equivocarse es el obstáculo más grande para acoger la palabra de Cristo, que promete su gracia a la unión conyugal y a la familia.

El testimonio más persuasivo de la bendición del matrimonio cristiano es la vida buena de los esposos cristianos y de la familia. ¡No hay mejor forma para mostrar la belleza del sacramento! El matrimonio consagrado a Dios cuida esa unión entre el hombre y la mujer que Dios ha bendecido desde la creación del hombre; y es fuente de paz y de bien para toda la vida conyugal y familiar. Por ejemplo, en los primeros tiempos del cristianismo, esta gran dignidad de la unión entre el hombre y la mujer derrotó un abuso que hasta entonces era normal, es decir, el derecho de los maridos de repudiar a las mujeres, también con los motivos más engañosos y humillantes. El evangelio de la familia, el evangelio que anuncia este sacramento ha vencido esta cultura de repudio habitual.

La semilla cristiana de la igualdad radical entre los cónyuges debe hoy llevar nuevos frutos. El testimonio de la dignidad social del matrimonio se hará persuasivo precisamente por este camino, el camino del testimonio que atrae, de la reciprocidad del hombre y complementariedad en el hombre.

Por esto como cristianos, debemos hacernos más exigentes al respecto. Por ejemplo: apoyar con decisión el derecho a la igual retribución por el igual trabajo. ¿Por qué se da por hecho que las mujeres deben ganar menos? No. ¡El mismo derecho! ¡La disparidad es un escándalo! Al mismo tiempo, reconocer como riqueza siempre válida la maternidad de la mujer y la paternidad de los hombres, a beneficio sobre todo de los niños. Igualmente la virtud de la hospitalidad de las familias cristianas reviste hoy una importancia crucial, especialmente en las situaciones de pobreza, de degradación, de violencia familiar.

Queridos hermanos y hermanas, ¡no tengamos miedo de invitar a Jesús a la fiesta de la boda! ¡Y también a su Madre María! Los cristianos, cuando se casan “en el Señor”, son transformados en un signo eficaz del amor de Dios. Los cristianos no se casan solo por sí mismos: se casan en el Señor en favor de toda la comunidad, de toda la sociedad.

De esta bella vocación del matrimonio cristiano, hablaré también en la próxima catequesis.

SANTORAL (audios): San Pío V (30 de abril)




Oración

Señor, tú que has suscitado providencialmente en la Iglesia al papa san Pío quinto, para proteger la fe y dignificar el culto, concédenos, por su intercesión, participar con fe viva y con amor fecundo en tus santos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

miércoles, 29 de abril de 2015

SANTORAL (audios): Santa Catalina de Siena (29 de abril)




ORACIÓN 

¡Oh gloriosa virgen Catalina!, a medida que os consideramos reconocemos en vos a la Mujer Fuerte de los Libros Santos, el prodigio de vuestro siglo, la antorcha luminosa de la Iglesia, la criatura dotada de incomparables dones y que supo reunir las dulces y modestas virtudes de las vírgenes prudentes a la intrepidez y al valor de los héroes. Volved, os rogamos, desde el cielo, vuestros ojos sobre la barca de Pedro, agitada por la tempestad, y sobre su augusto jefe, que ora, vela, gime, exhorta, combate y espera. Mostrad hasta donde llega vuestro poder cerca de Dios, obteniéndonos a todos el celo para adelantar en las virtudes evangélicas, especialmente en la humildad, la prudencia, la paciencia, la bondad y la diligencia en la práctica de los deberes de nuestro estado.

Mantened la concordia de nuestra gran familia y convertid a la Fe a los incrédulos del mundo entero; obtened para nuestra patria la paz verdadera, es decir cristiana, para nuestra Santa Madre la Iglesia el triunfo completo sobre el mal, por la Verdad, el sacrificio y la caridad. Amén.

COLUMNISTA INVITADO - Palabras de María Antonia de Oro Redondo en la presentación de “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia” en Aranjuez, Madrid

María Antonia de Oro Redondo,
Alcaldesa de la E.L.M.
Real Cortijo de San Isidro,
Aranjuez, Madrid.
¡Buenas tardes!

En primer lugar quiero dar las gracias a todos los asistentes a este acto y confirmar con vuestra presencia que no hay mayor disfrute ni mayor gozo que el encuentro de unos amigos que se reúnen con un objetivo común que no es otro que la presentación de un libro, un libro que ha sido escrito no por una persona desconocida, no por una persona ajena, no por una persona extraña. El autor de este libro es, sobre todas las cosas, un gran amigo. Decir esta palabra, y soltarla como si fuera así de fácil, no nos habla de la verdadera esencia de esta persona. Decir amigo es decir el corazón puro que late en nuestro sacerdote, nuestro pregonero, nuestro periodista, nuestro maestro y nuestro escritor Don José Antonio Medina Pellegrini.

Hubo hace siglos un hombre grande, un hombre que inició su carrera en el ejército como soldado menor y que fue herido en una batalla. Las guerras, como todas las guerras, nos hablan de muerte y del fracaso del ser humano pero esta batalla cambió la mirada y el pensamiento de aquel soldado que vino a llamarse noblemente y con el tiempo San Ignacio de Loyola. Aquella guerra le dispuso para ser hermano del mundo, aquella batalla fue el nacimiento de su verdadera lucha, la lucha de una persona por conquistar el corazón del hombre. Ese hombre, esa lucha, esa batalla por la pureza de la fe está como razón bendecida en tu alma y en tu corazón, querido José Antonio.

No olvidaremos nunca tu aparición en nuestra humilde Ermita. Vivíamos en la costumbre de que un Párroco era la imagen de alguien lejano e inabordable. Ésa era nuestra idea común. Sin embargo, aquel día y aquella hora nos despertó de nuestra ignorancia. Aquel hombre, aquel luchador venía a dar la batalla de la fe y de la voluntad de espíritu. No bien entraba en nuestra comunidad se dio a conocer entre los vecinos, cercano como una brisa de primavera, próximo como una palabra sanadora. Habló y escuchó, escuchó y habló. Conoció de primera mano aquello que a nuestro pueblo preocupaba, convino en darles participación, activó los recursos económicos y sociales y respondió como hombre de bien y de verdadera fe a las necesidades que el Real Cortijo de San Isidro demandaba.

La Sra. Alcaldesa presentando al autor de
"Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia".
El hombre nuevo aparece cuando la plegaria es escuchada. San Ignacio de Loyola sanó las heridas de guerra para sanar las heridas del alma, para conocer el dolor humano y limpiar con la fe y las buenas obras el hambre de pan y el hambre espiritual del hombre que se halla en guerra consigo mismo y con el mundo. Los Ejercicios Espirituales del Santo eran la mirada nueva que daba alimento al hambriento y al necesitado. Así tú, José Antonio.

Dice Don Quijote que un hombre no es más que otro si no hace más que otro. Tu apostura y tu valentía, tu fortaleza y tu templanza, tu esfuerzo y tu sensatez, tu cercanía y tu ponderación, tu prestancia y tu saber hacer hicieron que nuestro pueblo, gozando de la luz que transparentabas, fuera pequeño pero grande, humilde pero rico. No olvidaré la primera vez que escuchamos tu palabra. La palabra es simiente, es raíz, es pan y latido. Tu voz despertaba en nosotros esa fuente dormida, esa sed que tiene el hombre desde que escucha la palabra verdadera del Cristo. Eras ese venero, esa fuente inagotable. Recuerdo los hermosos versos de San Juan de la Cruz: “Mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura, e yéndolos mirando, con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura “. De escucharte en tertulias, de escuchar tus sabias conversaciones, de conocer algunas anécdotas que por pertenecerte las donabas alegremente, de escuchar tu lección de fe y enmienda, todos queríamos saber. Alguna vez nos atrevíamos a preguntar. Cómo es el Papa Francisco. Cómo fue su trayectoria hasta llegar a Roma. Cómo fue su elección. Cómo lo conociste. Y era cuando nos regalabas una sonrisa y tu palabra que se entretejía de luz y de vida, de satisfacción y de propósito.

Noche de reencuentro con ex-parroquianos
y amigos entrañables.
José Antonio, nuestro querido Párroco, hoy vienes a dar presentación a tu último libro. Lleva por nombre “SOY JESUITA, SOY HIJO DE LA IGLESIA”. Es tu octavo libro y nace como el primero, como tú mismo naciste en San Martín, Mendoza, ARGENTINA, no para ser nacido allí, en aquella tierra de luz y de altas montañas, de pampa y de largos caminos, sino para alumbrar al mundo, para que tu palabra escrita hable con los ecos de un espíritu que va más allá de personalismos, que se bendice en tu saber como el agua que refresca y nutre el amor entre hermanos. De lo que sé de ti es que has trabajado en programas de radio, televisión y artículos periodísticos. Que en el año de 1994 recibiste el SANTA CLARA DE ASÍS,  que fuiste el primer autor argentino en escribir un libro sobre el anterior Papa BENEDICTO XVI, EL PAPA DEL NUEVO MILENIO, y tu sexto libro FRANCISCO, EL PAPA DE TODOS donde mezclas lo humano y lo divino. Lo que sé de ti es que fuiste CAPELLÁN Y CONFESOR AUXILIAR DEL SANTUARIO DE LOURDES en Francia. Y tantas y tantas cosas más que podemos sumar a tu currículum.

Pero eso lo sabemos como se nos da a los ojos una carta de presentación. Lo que verdaderamente sabemos de ti, José Antonio, Párroco, sacerdote, periodista, escritor, maestro es de tu corazón. Que tu luz es una luz resplandeciente y amiga, que tu palabra es el alimento del necesitado, que tu amistad es un latido tan fuerte como las manos que necesita un enfermo, que el amor que dejaste son las sandalias de un pescador.

Firma de libros al calor de los buenos amigos ribereños.
Y por eso mismo, porque sabemos que te llama tu tierra, la cuna de tu bendición, porque Argentina es una de tus madres, porque un hilo bello de la Virgen María recorre tus ojos y te llena de ternura ante el mundo, porque tu madre cuida por ti y reza por tus ángeles, y porque eres un soldado de Dios que viene a sanar con su palabra te pido que no te vayas del todo, que te regreses, que te vayas volviendo como una oración de madrugada, que no perdamos la belleza de tu persona, que si muchos son los caminos del mundo los mensajes hoy día vuelan como el pensamiento y así no perderemos ni el vínculo ni tu voz, que nunca olvidaremos y que nunca se irá de nuestro lado, porque nunca te fuiste y porque eres nuestro amigo.

Gracias por dejarme formar parte de esta presentación, por formar parte de tu nuevo libro, estoy segura que será un gran éxito.

María Antonia de Oro Redondo, Alcaldesa de la E.L.M. Real Cortijo de San Isidro, Aranjuez, Madrid.

Aranjuez, Madrid, 18 de marzo de 2015.

martes, 28 de abril de 2015

SANTORAL (audios): San Luis María Grignion de Montfort (28 de abril)




ORACIÓN

San Luis Grignion de Montfort, ruega a la Virgen Santísima que nos envíe muchos apóstoles que, como tú, se dediquen a hacer y a amar más y más a Jesús. Amén.

COLUMNISTA INVITADO: Crónica presentación de “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia” en Aranjuez, Madrid

Escribe: Carlos García Costoya*

D. Carlos García Costoya, Dña. María Antonia
de Oro Redondo y el Padre José Medina.
“Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia”, un libro que analiza las claves teológicas del papa Francisco

 EL MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO ES FIEL REFLEJO
DEL PENSAMIENTO IGNACIANO DE JORGE MARIO BERGOGLIO


El sacerdote argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, presentó en Aranjuez el libro que acaba de publicar, Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia. Claves teológico-ignacianas de Jorge Mario Bergoglio, en el que analiza la formación jesuítica del hoy papa Francisco, y la manera en la que este pensamiento se refleja en su magisterio y actuares.

Padre José Medina presentando su nuevo libro en dos ediciones.
El libro es una adaptación para el público generalista de la tesis de licenciatura que el autor defendió en 2014 en la Universidad Pontificia de Comillas, y que completa con dos capítulos que nos aproximan a la figura de Bergoglio, el contexto socio-político de Argentina en los años en el que desarrolló su ministerio sacerdotal y episcopal, y una síntesis biográfica, en la que incluye varios testimonios inéditos, entre los que destaca la larga entrevista que le realizó en su casa a María Elena Bergoglio. De los cinco hermanos que eran los Bergoglio hoy sólo viven cinco, el papa Francisco, que es el mayor, y María Elena, la menor, quien sentencia una frase concordante con la tesis defendida por el autor: «Gracias a Dios, Francisco sigue siendo Jorge».

Parte del auditorio en la Biblioteca Municipal de Aranjuez, Madrid
José Antonio Medina, que actualmente es director espiritual del Seminario Mayor de Cádiz, reside en España desde hace siete años. En Argentina ejerció el cargo de secretario ejecutivo de la comisión episcopal de Comunicación Social del Episcopado Argentino, en la época en la que el entonces cardenal Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires, lo que le permitió mantener un trato directo y personal con el hoy papa Francisco.

La presentación, que se realizó en la biblioteca de Aranjuez, el epicentro cultural de la población, tuvo una gran acogida de público, ya que el padre Medina residió varios años en esta ciudad, primero como capellán de la residencia de ancianos y luego como párroco de Nuestra Señora de las Angustias, el templo que tiene una mayor atracción cultual de Aranjuez. Esta circunstancia de afecto, cariño y proximidad quedó de manifiesto en todo el acto, y se reflejó perfectamente en las palabras de presentación, que corrieron a cargo de María Antonia de Oro Redondo, alcaldesa del Real Cortijo de San Isidro, pedanía que pertenece a la jurisdicción de la parroquia que regía el padre Medina. La alcaldesa destacó los rasgos que definen al autor, una rigurosa formación académica combinada con un espíritu de acogida que, en los pocos años que pasó en Aranjuez, cautivó el corazón de muchos ribereños, que quisieron acompañarle en la presentación de su nueva obra.

El Padre José Medina firmando su libro al final del acto.
Soy jesuita, soy hijo de la Iglesia… parte del profundo análisis que al autor hace de todas las obras escritas por Jorge Mario Bergoglio, desde sus primeros años como sacerdote hasta sus últimos momentos como arzobispo de Buenos Aires. El autor bucea en todos estos textos, analiza sus contenidos y descubre en ellos las esencias fundamentales de la teología ignaciana, lo que le permite concluir que el pensamiento del hoy papa Francisco, manifestado en sus palabras y escrito, refleja a la perfección el ideario ignaciano en el que Bergoglio se formó como jesuita y en el que desarrolló su ministerio eclesiástico.

Aranjuez, 18 de marzo de 2015.

* Carlos García Costoya, es periodista y escritor, A Coruña, España, 1968, es conocido por sus libros dedicados a la divulgación histórica y mítica, así como varios anecdotarios. Es director de Xerión, Comunicación y Publicaciones S.L. y ha publicado, entre otros libros: El camino mágico de Santiago (1998); Las peregrinaciones jacobeas (1999); El camino de Santiago (1999); El abogado en familia (2000); Anécdotas de profesores (2000); El misterio del apóstol Santiago: mito y realidad del enigma jacobeo (2004) y Anécdotas de farmacéuticos (2008).

domingo, 26 de abril de 2015

MIS FOTOS QUERIDAS: Junto al Santo Padre Francisco y mi madre


























(Archivo personal – 15 de abril de 2015) Esta foto es testigo de un momento inolvidable: tuve la gracia de llevar a mi madre a una Audiencia General del Santo Padre Francisco en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Ella recuerda emocionada el apretón de manos de Francisco y su bendición.

¡Qué experiencia fuerte en la fe! Estar ante el Vicario de Cristo en la tierra. Cabeza visible de la Iglesia. El que recibió de Jesucristo el encargo de cuidar el rebaño la Iglesia.     

El Papa es Obispo de Roma, Vicario de Jesucristo, Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Arzobispo y Metropolita de la provincia Romana, Soberano del Estado Vaticano, Siervo de los Siervos de Dios. El más importante es el último, el de “Siervo de los Siervos de Dios”, que fue un título que fue acuñado por primera vez por el Papa San León Magno.

Doy gracias a Dios por un nuevo encuentro con el Sumo Pontífice, a quien pude entregarle en mano mi nuevo libro sobre él: "Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia" (le di un ejemplar de cada una de las ediciones: la española y la argentina), y también, el libro que el año pasado edité en Argentina sobre el Beato Cura Brochero: “Brochero, el discípulo misionero”.

Yo, como cada argentino que llega al tradicional “Besamanos”, guardamos de ese momento un cálido y agradecido recuerdo a Mons. Guillermo Karcher, Ceremoniero Papal, quien gentilmente y con una paciencia infinita, nos posibilita tal encuentro.

Les invito a que recemos juntos esta 

Oración por el Santo Padre:

Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la Tierra, el Papa.

En él Tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego.

Creo firmemente que por medio de él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica.

Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas.

Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad.
Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención.

Amén.